Sobresale en torno a un jardín, en la mitad del mundo

Un padre de familia compró un terreno con un jardín, para construir una residencia donde pudiera vivir y trabajar al mismo tiempo.

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Fotos: Agencia Reforma / Video: MH
    • Un padre de familia compró un terreno con jardín de mil metros cuadrados para construir una residencia.
    • El cliente eligió ese predio por la gran cantidad de árboles con que contaba, y no era para menos.
    • Casa Tacuri se compone de tres cuerpos, los cuales se distribuyen perimetralmente alrededor del jardín arbolado.

Un padre de familia compró un terreno con jardín, de mil metros cuadrados para construir una residencia donde pudiera vivir con su familia y trabajar al mismo tiempo; la propiedad se ubica en Nayón, al nororiente de la ciudad de Quito, Ecuador. Fue ahí donde el estudio local Gabriel Rivera Arquitectos construyó la Casa Tacuri.

El cliente eligió ese predio por la gran cantidad de árboles con que contaba, y no era para menos, pues a Nayón se le conoce como “el jardín de Quito”, por su gran variedad de plantas ornamentales y su clima con temperatura promedio de 23 grados centígrados.
Así que para los arquitectos ese contexto natural sentó las bases del programa de diseño.

ARQUITECTURA ADAPTADA A TOPOGRAFÍA

“Con la lectura del lugar se observó en el lote una pendiente positiva desde el nivel de la calle y surgió el concepto de crear una arquitectura que se adaptara a la topografía y que, además, respetara todos los elementos naturales que se encuentran en el terreno”, comentó el arquitecto Gabriel Rivera, líder de la firma.

“Esos estudios también permitieron reconocer que cinco de los 13 árboles están en el centro del lote, concluyendo que el recurso de composición para implantar el proyecto y respetar los árboles es la reinterpretación de una tipología casa-patio”. El diseño fue tan respetuoso con la naturaleza, que algunos de los árboles se integraron al proyecto, enmarcándolos en la losa, para evitar retirarlos. En el interiorismo se incluyeron diversos elementos vegetales para darle continuidad al programa de diseño.

EN TRES VOLÚMENES

Casa Tacuri se compone de tres cuerpos, los cuales se distribuyen perimetralmente alrededor del jardín arbolado, conformando el patio central. El primer volumen, con frente hacia la calle, alberga todos los espacios sociales; el segungo, de dos plantas y perpendicular al primero, agrupa las zonas familiares de descanso; y el tercero se destinó al estudio.

“Todos los espacios principales están servidos por una circulación interior y miran hacia el patio central, el cual les ofrece iluminación, ventilación y una relación directa con la naturaleza”, explicó Rivera. “Afuera y alrededor del patio, una circulación cubierta que se junta con otra circulación perimetral de servicio crea un recorrido exterior continuo, alrededor de toda la casa y la protege de la lluvia y el sol”.

LOS MATERIALES

Constructivamente, los tres volúmenes de Casa Tacuri están conformados por grandes losas de hormigón, apoyadas sobre tubos reciclados que funcionan como columnas. Además, grandes ventanales corredizos vinculan los espacios interiores con el exterior y permiten que cada uno de ellos tenga un acceso independiente desde el patio.

El proyecto incluye algunas ecotecnologías, como el aprovechamiento de aguas lluvias para riego del patio central y los jardines. Si bien la propuesta se construyó antes de la pandemia por el Covid-19, fue ésta la que revitalizó el estudio, que hasta entonces se había mantenido como un espacio multiusos, pero con la llegada del virus se transformó en un verdadero lugar de trabajo.

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