Iglesia representa la Navidad con María, José y el niño Jesús como refugiados separados en jaulas

  • El nacimiento de Jesús fue representado como una familia de inmigrantes separados en la frontera.
  • Una iglesia en California realizó la alegoría sobre el drama de miles de familias que buscan asilo en Estados Unidos.
  • La publicación en Facebook generó cientos de comentarios a favor y en contra de la representación.

Como una alegoría de la separación de las familias de inmigrantes que buscan asilo en Estados Unidos, una iglesia en California representó la famosa escena de Navidad con María, José y el niño Jesús como refugiados separados en jaulas.

La Iglesia Metodista Unida de Claremont, a unas 30 millas al este de Los Ángeles, en California, publicó la foto en su sitio web, en la cual están los tres protagonistas de la Navidad en sendas jaulas, separados por alambres de púas y el ‘Niño Dios’ envuelto en una manta de papel plateado.

Medios locales reportan que la pastora principal Karen Clark Ristine aseguró que al reflexionar sobre el drama que viven quienes hoy quienes solicitan asilo en las fronteras de Estados Unidos, “pensamos en la familia de refugiados más famosa del mundo, la familia de Jesús”, dijo.

En una publicación de Facebook, Ristine dijo que la exhibición surgió de la idea de qué pasaría si esta familia buscara refugio en nuestro país hoy. “La historia de María y José huyendo a Egipto para escapar del decreto de Herodes de que todos los bebés murieran es un símbolo de la difícil situación de miles de refugiados que buscan asilo en Estados Unidos”, aseguró.

“En el Belén de la Iglesia Metodista Unida de Claremont esta Navidad, la Sagrada Familia toma el lugar de las miles de familias sin nombre separadas en nuestras fronteras”, escribió en el post, que generó cientos de comentarios a favor y en contra.

“Imagina a José y María separados en la frontera y Jesús, no mayor de dos años, tomados de su madre y colocado detrás de las vallas de un centro de detención de la patrulla fronteriza, donde han estado más de 5,500 niños en los últimos tres años”, destacó la religiosa en su mensaje.

El trato a los niños inmigrantes bajo la lupa al año de la muerte de Jakelin

Al cumplirse un año este domingo de la muerte de la niña guatemalteca Jakelin Caal Maquín en un puesto de la Patrulla Fronteriza (CBP), congresistas y activistas reclamaron al Gobierno “transparencia” y “responsabilidades” por lo sucedido en Nuevo México y otras “tragedias” infantiles predecibles.

“Hasta el día de hoy, el Congreso no ha recibido ninguna información sobre la muerte; el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) no ha cumplido con su obligación legal”, declaró en un comunicado el congresista demócrata por Texas Joaquín Castro.

Existen disposiciones vigentes que no se cumplen y que requieren que la Patrulla Fronteriza informe al Congreso sobre la muerte de cualquier individuo bajo su custodia en un plazo de 24 horas, dijo el legislador.

Si ocurriera bajo el control de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE), esta agencia tiene que hacerlo en un plazo de 30 días.

Sin embargo, estos requisitos no se cumplen, a pesar de “los miles de niños migrantes que pasan por su cuidado todos los años”, agregó.

Junto a su colega Pramila Jayapal, congresista por Washington, presentaron este viernes en la Cámara de Representantes un proyecto de ley que lleva el nombre de Jakeline y obliga al DHS y a la Oficina de Salud y Servicios Humanos a investigar e informar sobre todas las muertes de personas bajo custodia del Gobierno.

Jakeline tenía siete años y provenía de la comunidad indígena de Alta Verapaz, en el norte de Guatemala.

El 6 de diciembre de 2018 cruzó la frontera de forma ilegal por el desierto de Nuevo México, acompañada por su padre, Nery Caal, de 29 años.

Los dos integraban un grupo de 163 inmigrantes que se entregó en horas de la noche al sur de la localidad de Lordsburg (Nuevo México).

Según un comunicado de la Patrulla Fronteriza, la niña llevaba “varios días sin comer o consumir agua” en el momento de su detención y murió 48 horas después.

El Gobierno divulgó la autopsia, que reveló como causas de la muerte, una infección generalizada, fiebre y deshidratación, pero desde entonces no se conocieron otros detalles de lo investigado o conclusiones hasta el momento.

“La muerte de Jakelin es una mancha oscura en el tejido moral de este país”, dijo Castro, quien calificó el proyecto de ley como “una alarma contra las injusticias” y demandó respuestas rápidas y sin demora de las agencias e instituciones gubernamentales.

Para el Center for American Progress, aunque Jakeline fue el primer menor que murió en custodia de la Patrulla Fronteriza en más de una década, por lo menos cinco más han fallecido en el año transcurrido, “a menudo debido a negligencia o enfermedades totalmente evitables”.

Tom Jawetz, vicepresidente de inmigración, informó de que el centro ha intentado sin éxito obtener información oficial del Inspector General del DHS o de la Oficina de Responsabilidad Profesional de la Patrulla Fronteriza, para “entender mejor las circunstancias que condujeron a la muerte de Jakeline”.

Sin embargo, el resultado ha sido una “ausencia total de transparencia” y de “rendición de cuentas” por lo sucedido, señaló en un comunicado.

Wendy Young, presidenta de la organización humanitaria KIND (Niños Necesitados de Defensa), declaró a Efe que en el trágico aniversario de Jakelin, el país lamenta además la muerte reciente de otro niño guatemalteco por culpa de las fallas del sistema migratorio.

Mencionó el caso de Carlos Gregorio Hernández Vásquez, de 16 años, quien colapsó en una celda de la Patrulla Fronteriza en Texas durante la noche y permaneció en el piso durante cuatro horas hasta que los guardias fueron alertados y lo encontraron sin vida.

“Ningún niño que busque seguridad y un futuro lleno de promesas en los Estados Unidos debe enfrentar un tratamiento de este tipo en manos de la Patrulla Fronteriza, y su muerte, y la otros como él, demanda una investigación completa y llamado a responsabilidad de todos los involucrados”, expresó.

El niño puede haber estado enfermo de gripe, una enfermedad que, según dijo a Efe el congresista demócrata por California Raúl Ruíz, se propaga sin control en los lugares de detención fronteriza.

El legislador, que es médico, visitó recientemente el lugar donde estuvo alojada Jakeline hace un año y comprobó “horrorizado” las condiciones a los que son sometidos niños y adultos.

“Las instalaciones están tan llenas de gente que no se puede ver el suelo, las personas tosen unas sobre otras, sin instalaciones sanitarias apropiadas o lugares donde lavar sus manos bañarse”, relató.

Donald Kerwin, director ejecutivo del Centro de Estudios de Migración, dijo a Efe que la muerte de Jakelin y de otros niños en custodia de agencias de inmigración, “son llamadas a menudo tragedias”.

“Pero son el tipo de tragedia que se podría pronosticar y que involucra la complicidad de todos nosotros”, en particular el Gobierno, que cada día busca aplicar políticas más duras hacia los inmigrantes y quienes buscan asilo.

En el mismo sentido se expresó John-Michael Torres, de La Unión del Pueblo Entero (LUPE), para quien las muertes de niños en la frontera son responsabilidad de las políticas de “odio y militarización” aplicadas por el Gobierno de los EE.UU.

“Cada una de esas muertes es una tragedia terrible”, dijo el activista, quien culpó al presidente Donald Trump de ser “intencionalmente” cruel con los niños, como castigo a los padres que intentan ingresar ilegalmente al país.