Muere por coronavirus condenado a muerte en San Quintín

Redacción MundoHispánico
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  • Muere por coronavirus condenado a muerte en San Quentin.
  • El asesino condenado Johnny Avila Jr. muere por complicaciones de COVID-19, es el décimo preso en el corredor de la muerte de esta cárcel en fallecer por el virus mortal. 
  • Ávila fue sentenciada a muerte por dos cargos de asesinato en primer grado. 

El asesino condenado a muerte de Fresno Johnny Avila Jr. se ha convertido en el décimo preso en el corredor de la muerte de San Quentin en morir por complicaciones del COVID-19 desde que comenzó el brote actual del virus el mes pasado, informa CBSN.

Avila, de 62 años, murió el domingo por la mañana en un hospital externo por complicaciones aparentemente relacionadas con el coronavirus, pero el forense aún debe determinar la causa excta de su deceso.

Avila Jr. se suma a otros nueve presos condenados a muerte en San Quentin que han fallecido por COVID19. Otros 9 reos más habrían perdido la vida por la misma causa. En total, son 19 los muertos por el virus mortal en el sistema penitenciario estatal. Diecinueve reclusos también murieron en la Institución para Hombres de California en Chino.

Según el rastreador de coronavirus del CDCR, había 537 reclusos en San Quentin con infecciones activas hasta el domingo. Otros 48 internos infectados fueron liberados y 1,551 internos se recuperaron de la infección con el virus.

En marzo de 2019, Newsom firmó una orden ejecutiva que coloca una moratoria de las ejecuciones en California, y ordenó el cierre de la cámara de ejecución de San Quintín. Actualmente hay 716 personas en el corredor de la muerte de California, según el CDCR.

Muere hispano condenado a muerte por coronavirus en San Quintín

Muere hispano condenado a muerte por coronavirus en San Quintín. Foto: California Department of Corrections and Rehabilitation

Los escalofriantes asesinatos cometidos por Johnny Avila Jr.

El caso del pueblo Vs Avila, publicado en SCOCAL (Standfor LawSchool), describe lo que sucedió la madrugada del 31 de julio de 1991.

Dos mujeres jóvenes, Dorothy Medina y Arlene Sánchez, asistieron a una fiesta en una zona rural de Fresno. Corinna Sánchez, que vivía con su hermana Arlene y habló brevemente con Medina en la puerta, vio a un tal Michael “Blanco” Rojas salir del lado del pasajero de un Chevrolet de color oscuro, modelo, 1963 o 1964.

Corinna nunca volvió a ver a su hermana viva.

Alrededor de las 6:00 de la mañana del 1 de agosto de 1991, un capataz del rancho Quist Farms vio pasar dos autos junto a él en la intersección de las calles Cornelia y Church en Fresno.

Uno era un Pontiac Bonneville bastante nuevo, que estaba mojado y tenía todas las ventanas abiertas. El otro era un viejo Datsun o Toyota de color claro.

Treinta minutos después, un trabajador de riego descubrió el cuerpo de Medina en la orilla sur del canal Houghton (delimitado por Chateau Fresno, Grantland Avenue, Belmont Avenue y Highway 180), que bordea un viñedo, en la zona rural de Fresno.

Estaba ensangrentada en la cara y parte superior del cuerpo, de espaldas con los brazos doblados cerca de la cabeza y las piernas estiradas. Su blusa estaba alrededor de su cintura y el brasier estaba sobre la línea de sus senos. Por lo demás, la infortunada solo llevaba calcetines y zapatos. Cerca de allí, las autoridades recuperaron su ropa interior de color rosa y una carcasa de bala.

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