Hijo de inmigrantes hispanos construye su futuro “de beca en beca”

  • Jesús Lara, hijo de inmigrantes hispanos, construye su futuro “de beca en beca” en una de las universidades más costosas de EE.UU. y del mundo
  • Estudia Ingeniería mecánica en Georgia Tech, colegio que está en el “Top 10” de las mejores universidades estadounidenses
  • Sueña con diseñar centros de rehabilitación para personas con discapacidad, como su hermano menor autista

Sin financiamiento familiar o personal para forjar su carrera en ingeniería mecánica, Jesús Lara, hijo de inmigrantes mexicanos, construye su futuro “de beca en beca” en una de las universidades públicas más costosas y de mayor calidad en la enseñanza en Estados Unidos y en el mundo: Georgia Tech.

– Mis padres me decían: “Yo caminé así de lejos para que tú caminaras más lejos en la vida. Ese es mi reto más grande”, relata Jesús en una entrevista para Mundo Hispánico.

Y cuando sus padres le dicen a Jesús cuán lejos han caminado, es algo literal.

Ambos emigraron hace muchos años desde México para laborar en Estados Unidos. Él, como trabajador de la industria de la construcción; ella, de colaboradora doméstica- para obtener los recursos suficientes para proveer a su familia de lo indispensable, una tarea de por sí complicada que se dificulta aún más cuando hay que destinar una parte significativa de esos fondos en la atención de una persona autista, como es el hermano de Jesús.

Inspirado en todo ello, una de las metas profesionales de Jesús es construir o diseñar centros de rehabilitación para niños especiales.

“Poder también ir al país de mis padres, México, y hacer allá escuelas para que los niños de varias edades puedan aprender las materias necesarias a fin de que puedan ser exitosos, y ayudar a que los niños de escasos recursos tengan un mejor futuro”.

 

Hijo de inmigrantes hispanos construye su futuro "de beca en beca"

Mundo Hispánico

 

Sus padres, luego de ver tanta pobreza en México, quisieron darse una oportunidad de mejorar no solo para ellos mismos, sino también para sus hijos, así que hace veinte años decidieron trasladarse a Estados Unidos para vivir.

“Gracias a Dios ellos pudieron darme un futuro aquí. Cuando yo fui a México pude experimentar esa pobreza y apreciar mucho de todo el esfuerzo que hicieron ellos para venir a este país”, refiere.

Al paso de los años, llegó la hora de Jesús para cursar una educación universitaria. Pero también llegó el momento de librar un escollo monumental en un propósito que parecía tan ilógico como inaccesible: reunir el dinero suficiente para pagar una matrícula de educación superior, pero para lograrlo debía conseguir la astronómica cifra de… ¡120 mil dólares!

“El costo de mi carrera de ingeniería mecánica asciende a 30 mil dólares anuales. Mis padres no tienen trabajos profesionales, así que me tocó dedicarme a encontrar los recursos yo mismo”, relató.

En México, su mamá no tuvo oportunidad alguna de recibir una educación profesional y en Estados Unidos ha laborado en la limpieza doméstica, un oficio que le reditúa apenas unos 6 mil dólares al año.

Su papá, como trabajador de la construcción operando maquinaria, obtiene en el mismo lapso entre 35 mil y 38 mil dólares.

La suma de ambos sueldos resulta notoriamente insuficiente para costearle a Jesús una educación universitaria.

 

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