EE.UU. eleva protección de Trump, aunque se rehúsa a usar mascarilla

  • La Casa Blanca informó nueva medida para proteger al presidente Donald Trump del nuevo coronavirus, pese a que él no quiere usar mascarilla.
  • Además de Trump, quien confesó no querer usar la mascarilla, la nueva acción también aplicará para el vicepresidente.
  • Los expertos en salud de EE.UU. recomendaron que toda la población use mascarilla, pero Trump dijo que él simplemente no quiere hacerlo.

Aunque el presidente Donald Trump se rehúsa a usar mascarilla o tapaboca, la Casa Blanca empezó una nueva medida para protegerlo del coronavirus.

La Casa Blanca está tomando nuevas medidas para proteger al presidente y al vicepresidente del contagio de COVID-19, informó AP.

Desde ayer viernes, cualquier persona que previsiblemente estará en “estrecha proximidad” con el presidente Donald Trump o el vice Mike Pence recibirá un test rápido “para evaluar el estatus de portador presintomático o asintomático con el fin de limitar la transmisión inadvertida”, dijo el vocero Judd Deere.

Hasta el presente se tomaba la temperatura a todos los que ingresaban a la mansión presidencial y si preveían entrar en contacto con Trump o Pence.

Trump se sometió a una nueva prueba el jueves y los resultados se conocieron en 15 minutos. Dio negativo, indicó el médico de la Casa Blanca.

trump mascarillaTrump recomienda protección facial para todos, pese a que él no quiere usar mascarilla

Donald Trump anunció el viernes nuevas directrices federales que recomiendan que los estadounidenses utilicen algún tipo de mascarilla cuando estén en público para ayudar a combatir la propagación del nuevo coronavirus. El presidente de inmediato aclaró que él no tenía intención de seguir el consejo porque, dijo, “opto por no hacerlo”.

Las nuevas directrices de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades instan a las personas, sobre todo en las áreas más afectadas, a cubrirse el rostro con camisetas, pañuelos y mascarillas no médicas mientras están al exterior.

El presidente se exentó de las propias recomendaciones de su gobierno porque dijo que no podía imaginarse con la cara cubierta mientras está sentado en la Oficia Oval recibiendo a líderes mundiales.

“Es una recomendación, ellos la recomiendan”, mencionó Trump. “Simplemente no quiero usar una yo”.

La nueva directriz, anunciada en un momento en que los estados se preparan para una severa escasez de equipo médico como la que se ha experimentado en otras partes del mundo, genera temores de que podría provocar que se agoten las mascarillas en el sector privado.

Trump y otros funcionarios intentaron reducir cualquier presión al enfatizar que las recomendaciones no eran un requisito y que muchas mascarillas caseras eran perfectamente aceptables. Funcionarios federales enfatizaron que las mascarillas quirúrgicas y las N95 deberían guardarse para aquellos que están en la línea de frente en la lucha contra la propagación de la enfermedad.

El anunció del viernes coronó una evolución de los mensajes de la Casa Blanca que los funcionarios reconocieron que en ocasiones ha sido confusa.

Al elaborar las recomendaciones, el gobierno parece tratar de equilibrar las preocupaciones políticas de querer preservar la mayor normalidad posible con las preocupaciones de salud pública de que algunas infecciones son causadas por personas que parecen estar saludables, lo que podría infectar zonas que hasta ahora se han mantenido en gran medida libres del brote. 

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