Crónica: Reabren los bares y comienzan a caer los borrachos

Crónica: Reabren bares y borrachos comienzan a caer. Autoridades recalcan que ahora deben pagar por sus malas desiciones.

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  • Crónica: Reabren los bares y comienzan a caer los borrachos.
  • Autoridades recalcan que ahora deben pagar por sus malas desiciones.
  • Todo indica que en Georgia la situación ya volvió a la normalidad, a pesar de que aún hay un alto riesgo de contagiarse con el COVID-19.

En los últimos días se han visto manifestaciones masivas por doquier, tiendas, supermercados, iglesias y hasta clubes nocturnos abarrotados y por lo general, la gente que ha estado ahí no ha seguido las recomendaciones básicas de las autoridades sanitarias, como lo es el uso de mascarillas faciales.

Desde que el gobernador del estado, Bryan Kemp dio la orden ejecutiva de que todo podía seguir operando como antes, parece que a la gente ya se le olvidó que existe el coronavirus.

Por ejemplo, la semana pasada fue súper intensa para las agencias policiales del área metropolitana de Atlanta, pues arrestaron a más de medio millar de personas por realizar desórdenes en la vía pública durante las protestas que exigían el fin del racismo.

Pero eso no es todo. Y es que, tras la reapertura de los bares y discotecas a nivel estatal, las cifras de detenciones relacionadas con el licor se dispararon drásticamente en comparación con los meses anteriores que estábamos en cuarentena.

Tan solo el pasado fin de semana un centenar de personas, muchas de ellas hispanas, fueron arrestadas en condados como Gwinnett, Cobb y DeKalb.

Las aprehensiones fueron por lo general por DUI (conducir intoxicados), hit and run (causar un accidente automovilístico y darse a la fuga) y violencia doméstica, entre otros.

Reabren bares y borrachos comienzan a caer, por Mario Guevara
Alguacil de Gwinnett

Entre los detenidos se encuentran los salvadoreños William Argueta y Joel Fuentes. El primero fue apresado la noche del sábado en Lawrenceville y el segundo la madrugada del domingo en Norcross.

Ambos enfrentan cargos por provocar una colisión vehicular y abandonar la escena, lo cual es severamente penado en Estados Unidos. Pero que se hayan ido es solo una parte de su problema, pues de paso, según la policía iban manejando embriagados y sin contar con una licencia válida, lo cual empeora su situación.

Aunque a los dos sospechosos les concedieron el privilegio de salir libre bajo fianzas, en la cárcel de Gwinnett fueron abordados por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que, por ser indocumentados, los pusieron en proceso de deportación.

El oficial del Departamento de Policía de Norcross, Benny Peña, fue uno de los más activos y el que más capturas se acreditó durante el pasado fin de semana. De hecho, esa es su especialidad, al punto de que se ha ganado el título de ‘cazaborrachos’.

El año pasado el agente dominicano arrestó a más de 200 conductores por DUI y todo indicaba que en 2020, debido a la pandemia, la cifra mermaría, pero ahora que todo volvió a la normalidad ya no se sabe, pues en menos de una semana ya atrapó a una docena.

MundoHispánico ha hecho recorridos con Peña en diversas ocasiones, lo que nos ha permitido documentar como son sus patrullajes de rutina, y constatar porqué se ha convertido en todo un experto en detectar choferes borrachos.

Crónica: Reabren los bares y borrachos comienzan a caer 

Peña se estaciona en lugares estratégicos y se pone a observar detenidamente cada vehículo que pasa a su alrededor.

Al ver que alguno de ellos va con las luces apagadas, demasiado lentos, irrespetando las señales de tránsito y cambiándose de carril frecuentemente o de manera inapropiada, los persigue para asegurarse de que no vayan ebrios.

Y es que esas suelen ser señales de que algo no está bien con el conductor, aunque sabe que en muchas ocasiones es porque van cansados o con el celular en las manos, lo cual también es ilegal en Georgia.

Gracias al arduo trabajo nocturno de Peña muchos automovilistas irresponsables han salido de las calles en los últimos años y quiero citar los nombres de todos los hispanos que apresó el pasado fin de semana.

Mario Lemus y Diego Fagundez, ambos de Uruguay, Eduin Pardo, de Colombia, Mauricio Juárez, de Guatemala, Douglas Mejía, Sebastián Ramírez, Alejandro Martínez, Wilmer Flores, Hidai Carranza, José Duque, Omar Cruz y Jesús González, todos ellos de México.

Todos ellos fueron apresados justo unos minutos después de haber salido de clubes nocturnos de Georgia y ponerse tras el volante a sabiendas de que habían bebido más de la cuenta.

Reabren bares y borrachos comienzan a caer, por Mario Guevara
Alguacil de Gwinnett

Cuando los detenidos caigan en su nueva realidad creo que van a lamentarse de no haber podido vencer la tentación de volver a los antros. Y es que, para una persona cualquiera, ser acusado de DUI representa arriba de 10 mil dólares en gastos de multas, fianzas y abogados, aparte de tener que lidiar con la suspensión temporal de su licencia de conducir.

Crónica: Reabren los bares y borrachos comienzan a caer 

Pero para un inmigrante, la situación legal es todavía más complicada, ya que es casi seguro que, al caer preso, pasará a manos de ICE, lo que duplicará los montos financieros y al final, es casi seguro que será deportado, pues el gobierno mira esta clase de infractores como “un peligro para la sociedad”.

Cuestioné al comisionado de seguros de Georgia, John King, el hispano con mayor rango en el Gobierno estatal sobre el porqué reabrieron los bares cuando son considerados negocios no indispensables y su respuesta me dejó perplejo.

“Se reabrieron porque la vida tiene que seguir. Pero eso no significa que estamos invitando a la gente a que vaya a esos lugares. Si crees que algo es riesgoso pues no vayas, no solo porque este abierto significa que tienes que ir. Cada uno debe ser responsable de su vida y de sus acciones”, me dijo.

Tremenda su respuesta y basada en una gran realidad. Lo malo es que las consecuencias de las decisiones equivocadas que tomamos no las pagamos solo nosotros, sino que también arrastramos a nuestras familias, sino pues pregúntenle al montón de latinos detenidos que acabo de mencionar en los párrafos anteriores.

Ojalá que este escrito de hoy sirva como un llamado a la conciencia, porque al final de cuentas el arresto y deportación no es lo peor de todo, ya que al manejar ebrios podemos acabar con nuestras propias vidas o incluso con la de seres inocentes y entonces sí, acabar de por vida tras las rejas o en un cementerio.

Muchas gracias por leer mi crónica de hoy. Hasta la próxima.

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