Prevención de enfermedades crónicas: ¿El secreto para un corazón saludable? ¡Moderación!

  • ¿El secreto para la salud del corazón? Moderación.
  •  Tener un corazón sano no significa ir al extremo y no disfrutrar de la vida.
  • Se trata de practicar el arte de la moderación y el equilibrio.

El seguro de salud es caro, pero tenemos buenas noticias para ti: La mayoría de los planes de seguro traen incluidos cuidados preventivos gratis y beneficios. No tienes excusa para no tener un corazón saludable.

Tanto si tú mismo compras tu propio plan de salud o consigues que tu pequeño empleador (aquella empresa con menos de 100 empleados) te lo proporcione, tienes acceso a más de 75 beneficios de salud preventiva.

Esto incluye exámenes, screenings, consejos y suplementos que te pueden ayudar a mantenerte saludable y prevenir posibles problemas médicos a tiempo.

No importa si rara vez visitas al doctor o padeces una enfermedad crónica, puedes de igual forma disfrutar de estos beneficios sin pagar nada de tu bolsillo.

Cómo tener un corazón saludable

Para mantener tu corazón saludable y prevenir problemas cardiacos sigue estos consejos:

  • Hazte un análisis de presión sanguínea y colesterol.
  • Un screening de aneurisma aórtico abdominal.
  • Toma aspirina.

Además, el secreto para la salud del corazón es la moderación.

 Corazón saludable: El secreto está en la moderación, ¡mira!

Oscar Health

Si bien es cierto que tanto los problemas de salud cardíaca como los ataques cardíacos, los derrames cerebrales, la arritmia y los problemas valvulares a menudo están genéticamente predispuestos, estudios recientes han demostrado que tu estilo de vida también afecta tu riesgo.

Entonces, ya sea que estés contando los días para la jubilación o para tu 30 cumpleaños, es hora de comenzar a moderar conscientemente tu rutina diaria para que tengas un corazón saludable a largo plazo.

Aquí hay algunos cambios simples en el estilo de vida que puedes hacer para mostrarle a tu corazón algo de amor.

Baja tu consumo de sal


Un poco de sal es buena; de hecho, tu cuerpo la necesita. Pero demasiada puede aumentar tu presión arterial y provocar insuficiencia cardíaca.

La American Heart Association recomienda limitar tu consumo de sodio a 2.300 mg por día, con un límite ideal de 1.500 mg. La mayoría de los estadounidenses consumen 3.400 mg de sodio por día, ¡ay!

Mire las etiquetas de tus alimentos para ver cuánta sal consumes cada día. Las comidas congeladas, los condimentos, las salsas (como la soya) y la comida para llevar a menudo pueden tener un alto contenido de sodio, por lo que querrás limitarlos en tu dieta.

Comienza a cocinar tus propias comidas y reemplaza la sal con ingredientes sabrosos como especias, cítricos y aceite de oliva. Una vez que comiences a reducir la sal, cada vez la extrañarás menos.

Come grasas buenas, evita las malas…


La dieta extrema es mala tanto para tu cuerpo como para tu corazón. La grasa es combustible para tu cuerpo y la necesitas para suministrarte energía que te permita moverte, pensar y sentir. Pero hay grasas buenas y grasas malas, y es importante saber la diferencia cuando se trata de enfermedades del corazón.

Las grasas buenas provienen de fuentes naturales como el aguacate, las nueces y los aceites de origen vegetal como el de oliva, maní y canola. Estos tipos de grasas pueden ayudar a mejorar tu digestión, cabello, piel y niveles de energía. ¡Vamos, come esa tostada de aguacate!

Las grasas malas a menudo provienen de carnes procesadas o rojas y productos lácteos con alto contenido de grasa. Si bien la carne roja puede proporcionarle a tu cuerpo nutrientes esenciales como hierro y proteínas, puede aumentar tu nivel de colesterol y provocar un ataque cardíaco.

Considera reducir tu consumo de carne roja a una vez por semana y ejercita el control de las porciones.

¡Las grasas trans son las peores! Provienen de aceites hidrogenados y, a menudo, se encuentran en alimentos procesados, productos horneados envasados, masa prefabricada, margarina, alimentos fritos y refrigerios.

Intenta masticar algo que no venga en una bolsa, o mira el color de tu merienda y pregúntale a tu estómago si parece que está hecho de productos químicos.

Si realmente amas las cosas empaquetadas, echa un vistazo a los ingredientes. Si no puedes pronunciarlos, entonces tu merienda probablemente esté llena de grasas trans.

El azúcar es otro culpable de la acumulación de grasa a tener en cuenta. Cuando estás cansado o estresado, puedes inclinarte hacia alimentos de grano refinado como el pan blanco y las bebidas azucaradas para aumentar tu nivel de energía.

En su lugar, busca una opción baja en azúcar como verduras, frutas o carbohidratos integrales para satisfacer tus antojos.

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