Miguel Martínez y Hernán Latorre/MH

PERSONAJES DESTACADOS: Con las prioridades muy claras (VIDEO)

Hace unos años, cuando Maritza Morelli llegó a Estados Unidos, se dio cuenta de que los niños hispanos estaban entrando a la escuela con dos años de atraso en comparación con otros menores.

En aquel entonces, Morelli era sicóloga infantil y decidió hacer algo por ayudar. No quedarse con lo aprendido, sino sembrarlo en otros.

Poco a poco, y con ayuda de varios voluntarios que pusieron todo su corazón, surgió Los Niños Primero, una organización sin fines de lucro que lleva desde el 2001 sirviendo a la comunidad infantil latina y que busca ayudar a los menores hispanos para que tengan un nivel educativo mucho más alto.

Ello, a través de diversas iniciativas. La principal es un programa educativo que se desarrolla todos los veranos en varios lugares alrededor de Atlanta. Los niños reciben clases de arte, música, karate, futbol, natación y hasta yoga dentro de un horario establecido.

Sin embargo, no solo ofrecen su programa en verano, sino que la organización también trabaja los sábados, y de manera semanal, dependiendo de los cursos y actividades de enseñanza.

“El objetivo se convierte en algo mucho más grande cuando vemos que la educación no es solamente la parte académica, o que sepan el inglés… sino que también les estamos brindando la plataforma principal para que se desarrollen como seres humanos. Entonces lo que hemos hecho es incluir el arte, la ciencia y el yoga, entre otras cosas”, explicó Morelli, que funge como directora ejecutiva de la entidad.

La venezolana cuenta que, a pesar de haber empezado con tan solo 17 niños, hoy la participación ha ido en aumento, y cerca de 2,000 menores han salido beneficiados de esta oportunidad.

“Como resultado de nuestro crecimiento como organización, este año incluimos en nuestro currículum el ‘mindfulness’ para que empiecen a trabajar su mente”, agregó.

Hoy, el programa se ha extendido a otras áreas, incluso, al sur de Georgia. Justo este verano, ‘Los Niños Primero’ inició uno de sus programas en el área de Hapeville, un pueblo cerca del Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson.

Para ello, la comunidad de esa zona se ha unido al esfuerzo.

De la mano de Morelli trabaja un gran grupo de colaboradores que ofrecen de su tiempo para cumplir con la misión. Todos ellos son los que dan prioridad a lo que más importa: los niños.

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