PERSONAJES DESTACADOS: “Los niños se merecen lo mejor” (VIDEO)

Un policía estadounidense se ganado el aprecio y la confianza de la comunidad latina. Y es que el oficial se ha tomado muy en serio el lema de “proteger y servir”.

El cabo Scott Pihera, que lleva dos décadas con la policía de Gwinnett, es querido por los residentes de los vecindarios donde patrulla.

Pihera es reconocido por ser un policía que hace más de lo que su trabajo le demanda, pues lleva cinco años en los que invierte tiempo y dinero para ayudar a los niños hispanos.

Cuando ve a los pequeños en la calle se baja de la patrulla y se les acerca para darles juguetes, golosinas y charlar con ellos. Así ha logrado enterarse de situaciones tristes, ante las cuales no se quedó de brazos cruzados.

Tan solo la Navidad pasada el cabo visitó varias familias de escasos recursos para darles regalos.

Quienes conocen a Pihera coinciden en que con sus buenas acciones está contribuyendo al restablecimiento de la confianza entre los inmigrantes y las autoridades locales.

Y es que hoy más que nunca las relaciones entre ambas partes se han visto afectadas de manera negativa por las redadas que Inmigración ha realizado en Georgia.

Tras ser abordado por un equipo de MundoHispánico, el cabo Pihera se mostró sorprendido de que la misma comunidad nos haya informado sobre lo que él estaba haciendo por su cuenta.

Al principio prefirió no dar entrevistas, pero tras varios intentos, accedió y hasta aceptó reunirse con varios de los niños que ha beneficiado.

“No creo que haya hecho algo extraordinario, solo lo que me gusta: tratar de servir a los residentes de mi condado”, aseguró Pihera.

El cabo contó que hace cuatro años se le vino a la mente la idea de repartir juguetes entre los niños de los vecindarios que patrulla y que desde entonces lo hace, y sin tomar en cuenta su raza, y cree que eso es parte de su misión como agente de la ley.

“Los niños son niños, y es nuestro deber tratar de hacerlos felices sin importar su raza o de qué país sean, y para mí es un honor poder hacerlo, me queda un buen sentimiento”, reconoció Pihera.

El cabo asegura que quisiera poder hacer mucho más por los pequeños, pero llega hasta dónde sus recursos se lo permiten. Lo bueno, afirma, es que sus jefes y su esposa, que también es policía –aunque trabajan en diferentes precintos– están enterados de lo que él hace y no se oponen.

“Mi esposa está de acuerdo con lo que hago… No siempre le cuento todo, pero seguro lo entendería”, aclaró mientras sonreía.

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