Gobierno y oposición de Venezuela miden fuerzas en la calle

El anuncio se produjo horas después que el vicepresidente estadounidense Mike Pence calificara a Maduro como «un dictador sin derecho legítimo al poder». Pence aseguró que Estados Unidos se une a otras naciones «amantes de la libertad» al reconocer que la Asamblea Nacional, elegida popularmente, es el «último vestigio de la democracia» en Venezuela.Luego de varias horas de que culminaron las protestas, algunas calles de la barriada de San José del Ávila, al norte de la capital, aún seguían bloqueadas con basura y troncos. Además, un asfixiante olor a gases lacrimógenos impregnaba el lugar.Agobiado por el intenso olor de los gases que había dentro de su humilde vivienda Luis Grau, un obrero público de 44 años, salió a la calle para tomar algo de aire descontaminado pero no tuvo suerte. Con los ojos irritados por los gases, Grau coincidió en que «desde el Caracazo nunca se habían visto unos disturbios como los de esta mañana».A la pregunta de por qué los habitantes de su barriada decidieron salir a protestar luego de tantos años de pasividad, el obrero respondió que «la situación del país es insostenible porque ya no podemos ni comprar la comida. Creo que ese es el detonante que ha generado tanta molestia».El sociólogo Rafael Uzcátegui, coordinador de la organización humanitaria Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos, afirmó que los eventos ocurridos la víspera en los algunos barrios muestran que la crisis económica «ha roto» la identificación que tenían los sectores populares con el liderazgo Maduro, y ha hecho que el conflicto pase de los territorios de clase media, del este de Caracas, a las mayoritarias zonas pobres de la capital.Entre el 27 y 28 de febrero de 1989, al inicio del segundo mandato del fallecido presidente Carlos Andrés Pérez, se registraron en Caracas y algunas poblaciones aledañas unas violentas protestas, conocidas como el “Caracazo”, que dejaron al menos 300 muertos.

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