Un clásico que dejará huella

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Una lucha de dos Titanes que dejaran todo en la cancha, un clásico que dará que hablar por un buen rato

Un Clásico. Vista general del estadio Santiago Bernabéu antes de la Copa del Rey en Madrid, España. (Foto por Denis Doyle / Getty Images)

Un clásico que dejará huella y dará que hablar por mucho tiempo

A la espera de que no se crucen sus caminos en la Liga de Campeones, la vuelta de las semifinales de la Copa del Rey depara el clásico de mayor trascendencia para un Real Madrid que se juega ante su eterno enemigo dos competiciones en cuatro días y un Barcelona que quiere extender su dominio en la competición.

Un clásico que dejará huella para Real Madrid y Barcelona. Los de Santiago Solari en una Copa del Rey a la que esta campaña sí se le concedió importancia, como el camino más corto a un título en un curso repleto de irregularidad.

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Dos duelos ante el eterno rival que marcarán el camino con la opción de quedar sin opciones en dos competiciones y tener que jugarse el todo o nada, un año más, a su torneo predilecto, la Liga de Campeones.

Para los de Ernesto Valverde un torneo que ha ido ganando importancia en su actual edición según se fueron superando barreras. En principio, la eliminación de la última Liga de Campeones con el desgaste físico mostrado en Roma, invitaba a no realizar excesos.

Pero un grupo liderado por un ganador natural como Leo Messi no entiende de tirar competiciones. Remontaron al Sevilla y ahora quieren extender su dominio abrumador copero, con LaLiga prácticamente en el bolsillo gracias a su regularidad.

Una lucha de dos Titanes que dejaran todo en la cancha, un clásico que dará que hablar por un buen rato

El delantero argentino del FC Barcelona, Lionel Messi (d), durante el entrenamiento que realiza hoy el equipo azulgrana en la ciudad deportiva Joan Gamper para preparar el partido de vuelta de la semifinal de la Copa del Rey que mañana disputarán ante el Real Madrid. EFE/ Enric Fontcuberta

En una década de asaltos del Barcelona al Bernabéu con recitales de Messi, hasta nueve victorias en 16 encuentros en todas las competiciones por solo cuatro triunfos madridistas, los de Solari quieren voltear la historia y acceder a la final de Sevilla. Este será un clásico muy especial, diferente, son dos Titanes que se enfrentan en un momento crucial.

Deberá enterrar sus dudas, renacidas de nuevo tras un tropiezo inesperado liguero ante el Girona que cortaba la racha de grandes resultados y buen juego con la que firmó su esperada reacción.

El empate del Camp Nou de la ida, donde acarició el triunfo que cosechó en el derbi del Metropolitano o la vuelta con victoria a domicilio ante el Ajax en Liga de Campeones alimentaron de nuevo la esperanza blanca. Poco importará en un clásico del todo o nada, con la afición del Santiago Bernabéu volcada para impulsar a su equipo.

Solari tomará decisiones que marcarán su personalidad como técnico. La indisciplina en público de Gareth Bale, que se negó a seguir calentando en el Ciutat de València y a celebrar su gol con compañeros, deja al técnico argentino en una encrucijada.

Con Isco no le tembló el pulso pero ahora necesita al galés, al que incluso medita incluir en el equipo titular. Sería en detrimento de Lucas Vázquez ya que Vinicius se ha convertido en pieza intocable.

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