Un abrazo que entierra el pasado

Solo ellos sabrán lo que ocurrió en el Barcelona para su distanciamiento. Ninguno lo quiso desvelar y probablemente nunca lo harán. Un abrazo con sonrisas cómplices en el reencuentro enterró cualquier problema del pasado entre Jordi Alba y Luis Enrique Martínez, que recurre al lateral en un momento clave.

El camino de Luis Enrique como seleccionador era impecable hasta que Inglaterra golpeó con dureza en Elche. El día que podía cerrar por la vía rápida su acceso a la fase final de la Liga de las Naciones encajó su primera derrota con graves errores defensivos que le provocó replantearse la zaga, lateral izquierdo incluido.

Era la demarcación donde más controversia se había generado por las ausencias de Jordi Alba. El resto de jugadores de otra etapa ya cerrada no provocaron debate como un lateral que comenzó la temporada en el Barcelona a un grandísimo nivel. Las nuevas apuestas eran Marcos Alonso y José Luis Gayá ante la sorpresa del núcleo duro del vestuario.

Alba es querido dentro y los pesos pesados interpretaron que aún tiene mucho que dar a la selección española uno de los supervivientes de la época dorada. 66 internacionalidades a sus 29 años. Dueño de la banda, sin competencia en las dos últimas grandes competiciones en las que España no mantuvo su nivel. Pero un balance de 43 victorias, 15 empates y tan solo 8 derrotas. La última en París, en la eliminación de la última Eurocopa ante Italia en el verano de 2016.

Hablaron Sergio Ramos o Sergio Busquets. Capitanes. Y lo hizo un jugador que cerró la puerta de la selección dejando un gran vacío y que tiene ascendencia como Gerard Piqué. Todos apoyando a Jordi Alba. Dando el empujón que hacía falta a Luis Enrique para llamarlo por primera vez en su tercera convocatoria y tras cuatro partidos disputados.

“No tengo por norma tomar decisiones en función del clamor popular o de lo que piense cualquier persona de fútbol. Ser entrenador te hace tomar decisiones difíciles y tener las cosas claras. Llamo a Jordi Alba en función de lo que veo y considerando lo que es mejor en cada momento”. Así explicó Luis Enrique su regreso tras dejar en el aire innumerables preguntas sobre el lateral, apelando a que no responde cuestiones sobre los que no están.

Siempre negó un conflicto personal el seleccionador con Jordi, pero el rendimiento deportivo del jugador apuntaba a un conflicto sin solucionar del pasado. No hubo llamadas ni perdones. Luis Enrique cambió de opinión porque necesita al jugador en Zagreb y Jordi Alba regresa directamente como uno de los tres capitanes.

Así llegó el día del reencuentro, escenificado con un abrazo en el saludo, acompañado de sonrisas de complicidad y un golpe en la espalda. Era la bienvenida de Luis Enrique. El mensaje que se difundió desde los medios de la selección española para mostrar que el fútbol y un objetivo común tiene prioridad a cualquier detalle que pueda desviar el foco.

De hecho, será Jordi Alba el primer jugador de los convocados para el enfrentamiento oficial ante Croacia y el amistoso frente a Bosnia, que comparezca en la semana en rueda de prensa ante los medios, el martes desde las 12:30 horas. Será el momento de zanjar para siempre una polémica sin respuestas. EFE

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