Tribunal Supremo derriba ley que restringía el aborto en Louisiana

Agencia EFE
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La recepción fue otra señal de su notable transformación política y del hecho de que los cristianos blancos evangélicos y conservadores siguen siendo los partidarios más leales de Trump. Y su participación dejó en claro que, rumbo a las elecciones de 2020, Trump cuenta con esos votantes para ayudarlo a cruzar la meta.

“Creo que es una maniobra brillante”, dijo Ralph Reed, jefe de la Coalición Faith and Freedom (Fe y Libertad) y uno de los seguidores evangélicos más reconocidos de Trump.

Reed dijo que la asistencia del presidente “energizará y recordará a los votantes antiaborto el gran amigo que este presidente y gobierno han sido”.

También demuestra cuánto han cambiado los tiempos.

Los presidentes anteriores que se oponían al aborto, incluidos Ronald Reagan y George W. Bush, se mantuvieron alejados de asistir personalmente a la marcha para evitar ser asociados tan estrechamente con los manifestantes deseosos de penalizar el procedimiento. Enviaban sus comentarios para que otros los hicieran, se conectaban por teléfono o invitaban a los organizadores a visitar la Casa Blanca.

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