Supremacistas son superados por adversarios en plena manifestación

Aileen Loy, de 50 años, de Atlanta, dijo que sentía que había una agenda más grande y más insidiosa con la manifestación “pro-Trump”.

“Se presenta como una manifestación a favor de Trump, pero están tratando de lograr que los conservadores acepten la supremacía blanca y eso no está bien”, expresó Loy.

Michael Stark, de 55 años, quien vive en Newnan, contó que asistió a una contraprotesta de supremacistas blancos y neonazis el año pasado en su ciudad. Viajó las 105 millas a Dahlonega para ponerse de pie una vez más.

“No soy un manifestante pagado, Solo soy un chico normal”, dijo Stark. “Pero cuando los nazis vengan a mi pueblo, un pueblo vecino o cualquier otro pueblo, estaré allí para contrarrestarlo. La mitad de mi familia murió en pogromos y campos de concentración, así que no me quedaré en casa”.

La manifestación en sí contó con una serie de oradores cuyos puntos de vista iban desde el conservadurismo genérico hasta los actos antigubernamentales. Jovi Val, una figura de extrema derecha con sede en Nueva York, dijo que siguió a Trump “tanto como pudo”.

“Es el gobierno el que está en contra del pueblo”, sentenció. “Piensan que la izquierda es el enemigo. Es el gobierno”, agregó.

Otro orador, Charles Edward Lincoln, un abogado inhabilitado de Luisiana, ofreció un amplio ataque contra los jueces, la Reserva Federal y el sistema penitenciario. Completó su discurso afirmando que Estados Unidos tenía una patente sobre heroína y operaba como un cartel secreto de drogas.

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