Supremacistas son superados por adversarios en plena manifestación

Charlotte Arsenault, ministra de la Iglesia Unitaria Universalista de las Montañas de Georgia en Dahlonega, dijo que cintas amarillas colgaban fuera de las empresas y en las farolas y las señales de tránsito como una protesta silente. Arsenault fue uno de los 10 pastores que ayudaron a organizar a unos 30 feligreses que asistieron a la contramanifestación.

Muchos dueños de negocios y residentes tenían miedo de presentarse en la contraprotesta, comentó Arsenault. En cambio, colgaron las cintas como un mensaje de que Dahlonega no acepta la supremacía blanca, apuntó.

Las cintas doradas también sirvieron como un guiño a la historia de Dahlonega como ciudad de la fiebre del oro. También hubo mensajes como ‘Saquen el odio de nuestras calles’ escrito en tiza blanca por los residentes de Dahlonega en las carreteras que rodean el Museo del Oro, una popular atracción turística que destaca el pasado minero de oro de la ciudad.

Se alentó a los dueños de negocios a cerrar sus puertas por el día. La pérdida económica del sábado fue un duro golpe para los minoristas locales, mencionó Steve Hallock, propietario de Outlaw Jerky. “Es una pena. El sábado es un día ocupado para nosotros, especialmente en el otoño”.

Del lado de los contraprotestantes, las personas fueron filtradas a través de un punto de control de seguridad a una cuadra del Museo del Oro. La policía utilizó detectores de metales de mano para escanear a cada manifestante. No se permitieron mochilas en el área acordonada para los contramanifestantes en el lado sur de la plaza, pero se permitieron las armas de fuego siempre que no estuvieran cargadas con municiones. No se vieron armas visibles en ningún contraprotestante o partidario de la concentración.

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