Sube a 21 el número de muertos por coche bomba en Colombia

Las autoridades colombianas informaron el viernes que el número de muertos por el atentado con coche bomba contra una academia de policía ocurrido ayer en Bogotá, la capital del país, ascendió a 21.

La policía agregó en un comunicado que 10 de las 68 personas heridas por la explosión del jueves siguen hospitalizadas.

El presidente Iván Duque declaró tres días de duelo nacional tras el atentado, el más mortífero de los últimos años contra un objetivo policial o militar en Colombia.

Las autoridades aún no han identificado qué grupo armado fue el responsable del ataque, pero dijeron que un hombre de 56 años llamado José Aldemar Rojas condujo una camioneta Nissan del año 1993, cargada con 80 kilogramos (175 libras) de explosivos, a través de un puesto de seguridad para llevar a cabo el ataque.

Las autoridades colombianas habían confirmado el jueves que la cifra de muertos por la explosión del coche bomba era de nueve, en un acto que ha sido calificado como “terrorista”.

Además de los nueve fallecidos, el número preliminar de heridos por la explosión fue de 22.

Reinaba el caos afuera de la Escuela de Policía General Santander, en Bogotá, con ambulancias y helicópteros acudiendo al lugar cuyo acceso suele ser muy controlado.

Testigos dijeron que escucharon una gran explosión que destruyó ventanas en los edificios adyacentes. Fotografías en redes sociales mostraban a un vehículo calcinado rodeado de escombros en el campus de la academia.

La policía suministró en su informe de víctimas que entre los muertos hay dos ciudadanos extranjeros, uno de nacionalidad panameña y un ecuatoriano.

Rafael Trujillo, ciudadano que se encontraba en la zona, dijo que entregaba un paquete de cuidados a su hijo Gerson, quien había ingresado a la escuela hacía dos días, cuando se detuvo en seco por la explosión a una cuadra de la muy fortificada entrada de la escuela.

“Estoy muy triste y preocupado porque no tengo ninguna noticia de mi hijo”, dijo Trujillo afuera de la instalación, en donde agentes habían acordonado el perímetro. “Nos recuerda de épocas muy tristes”.

El presidente Iván Duque, quien estaba de visita en un estado occidental, se apuraba de regreso a la capital para supervisar las operaciones policiales.

“Todos los colombianos rechazamos el terrorismo y estamos unidos para enfrentarlo”, manifestó Duque en su cuenta en Twitter. Colombia “no se doblega ante la violencia”, agregó.

Durante décadas, los residentes de Bogotá vivieron con el temor de ser víctimas de ataques con bombas por los rebeldes izquierdistas o el cártel de Medellín de Pablo Escobar. Sin embargo, el conflicto de Colombia se ha tranquilizado y el grupo rebelde más grande de la nación fue desarmado bajo el acuerdo de paz de 2016, la seguridad ha mejorado y los ataques son menos frecuentes.

Aunque las autoridades todavía deben determinar quién está tras el ataque, la atención se centró en los rebeldes del izquierdista Ejército de Liberación Nacional (ELN), que han intensificado sus ataques contra policías en Colombia durante un punto muerto con el presidente conservador Duque sobre cómo reanudar las conversaciones de paz.

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El presidente Duque calificó el suceso como un “miserable acto terrorista”.

Además, Duque dijo que ordenó una investigación para “determinar los autores del ataque y llevarlos a la justicia”.

Durante mucho tiempo, el ELN fue considerado una amenaza militar menor ante las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) cuyos 7,000 guerrilleros fueron desarmados bajo el acuerdo de paz de 2016.

Sin embargo, al alba del acuerdo de paz la insurgencia inspirada por Cuba ha ganado fuerza, sobre todo en la frontera oriental con Venezuela, en donde ha perpetrado una serie de ataques con bombas a oleoductos y secuestros.

Eso ha endurecido la determinación de Duque de negarse a reanudar las conversaciones de paz que están suspendidas desde agosto, cuando ocupó el mando.