Sin licencia, sin aseguranza y con el celular en la mano: arresto a hispano

  • Con el celular en la mano, sin licencia y sin aseguranza, arresto efectivo para conductor hispano
  • Intentó presentar una identificación común como si fuera licencia de manejo
  • También se llevaron su troca

Un agente del Departamento de Policía de Norcross, Georgia, arrestó a un conductor hispano que, sin licencia ni aseguranza, conducía con el teléfono celular en la mano.

Cual si pareciera la crónica de “Un día en la vida de…”, Mundo Hispánico muestra cómo un conductor hispano en Estados Unidos termina esposado y enviado a la cárcel del Condado por conducir sin licencia.

Le aguardan trámites, multas, honorarios de abogados y vaya uno a saber cuántas cosas más, si no es que las peores, como podría ser su deportación.

Y todo, todo eso le ha sucedido y estará por ocurrirle por una falta que no lo parece: llevar en las manos un celular. Todo por eso.

A day in the life de un policía de tránsito estadounidense cuya intuición le ha guiado a sancionar a un conductor latino a quien detuvo por esa suma de abstracción que es la llamada Causa Probable.

El policía vio al guiador con un celular en las manos, le ordenó parar, y terminó enviándolo a la cárcel del Condado porque el conductor no presentó una licencia vigente.

Y es que la licencia de la persona al volante expiró en 2011, comprobó el policía en la búsqueda del nombre del infractor en los archivos policiacos.

Así que, como dicen los hispanos, el policía “le atinó”, dio en el blanco y contabilizó a otro conductor que muerde el polvo por no llevar sus papeles en orden. Y todo gracias a un celular.

Todo ocurrió durante poco más de 40 minutos, según se aprecia en el video policial del episodio grabado por el propio agente con una cámara fijada en uno de los bolsillos de su camisa. La grabación, en poder de Mundo Hispánico, fue hecha al atardecer de A day in the life de la ciudad de Norcross, Condado de Gwinnet, en Georgia; en la zona metropolitana de Atlanta.

El video comienza cuando el policía prende la cámara para descender de inmediato y caminar a una camioneta pick-up aparcada a la vera de la vía.

El oficial se dirige al conductor, una persona de origen mexicano a juzgar por su acento, de apellido Martínez.

Le pregunta si sabe por qué le detuvo. El conductor parece no comprender lo que se le inquiere y el oficial termina dirigiéndose a él en un español macarrónico, pero comprensible: “¿Sabes por qué yo paro usted Mr. Martínez?”, le dice en tanto sostiene la ID card que el guiador dio al policía cuando éste le pidió la licencia.

“Porque tú tuviste su teléfono en su mano”, le dice el policía mientras remeda con sus propias manos el movimiento del conductor cuando portaba el teléfono.

No resulta extraño que un policía de Norcross hable español pues, según el más reciente censo, casi el 40 por ciento de la población es hispana o de ascendencia hispana.

El oficial retorna a su patrulla, se acomoda en el asiento y comienza a teclear en la computadora de a bordo el número de la ID card del Sr. Martínez.

Al cabo de manipular el ratón táctil del dispositivo y cliquear en diversas opciones, comprueba que la vigencia de la licencia del conductor expiró en 2011 y así se lo hace saber a éste, quien permanece en la cabina de la pick-up.

 

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