De la lactancia a la mastitis

Un seno adolorido es algo que causa terror. Cuando una mujer ha dado a luz, puede ocurrir una obstrucción en esta parte la cual se (...)

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La semana pasada sentí una pequeña obstrucción en mi seno derecho.  No era nada de qué alarmarse , tenía más que suficiente reserva de leche con la cual me respaldo de vez en cuando– nada que un buen masaje y un baño caliente no puedan arreglar. Pero en esta ocasión, fue diferente.  En yoga, aquella mañana, sentí un pequeño mareo y pensé que debía ser por el cuarto que estaba caliente. Después de mi baño y masaje de senos, la obstrucción no parecía mejorar, así que asumí que amamantar ayudaría. No lo hizo. Y luego, las cosas empeoraron.

Sentada en un silla, acurrucada con mi hijo, el cuarto empezó a dar vueltas. Comencé a sudar, mi cabeza se sintió como si pesará un millón de libras, y luego, una sensación de cansancio me golpeó. Caminé hacía la cocina y alcancé con mi mano derecha un vaso de la alacena y un dolor agudo se sintió en mi seno derecho donde había sentido el bloqueo. Aunque nunca había sentido eso, supe inmediatamente lo que era… la temida mastitis.

El diagnóstico del seno

Una foto de un bebé
Shutterstock

Como es típico de mi persona, comencé a  investigar para confirmar mis sospechas de que había desarrollado mastitis (infección en los senos). Como no tengo seguro médico, creé un plan para tratar la mastitis que con suerte, no involucraría que yo fuera al médico. Mis síntomas eran clásicos de mastitis, pero había esperanza de que podría mejorar sin la ayuda de antibióticos, ¡así que a trabajar! Mi objetivo era vencer la infección sin desarrollar abscesos, los cuales, sin duda, necesitarían ser atendidos por mi médico y podría significar que yo ya no pudiera amamantar.

Me cuidé de la fiebre, síntoma que indicaría una infección en el sistema y que necesitaría ser tratada de inmediato. Entonces, ¿qué hice para que mi seno no acudiera con el médico? Usé remedios naturales e intenté descansar lo más que pude. Fue difícil, pero estaba determinada. Empecé con un “antibiótico” común de ajo cortado mezclado con algo de miel, tragado como si fuese una pastilla. Si aún no has intentado esto, inténtalo cuando te empieces a sentir enferma. Es antibacterial, antifúngica,  anti-inflamatoria, antiviral, y anti-infecciosa … ¡Nombra una píldora que el doctor te recete que pueda hacer todo eso!

Éxito

Shutterstock

Por si fuera poco, con mi tres-veces-al-día mezcla de miel y ajo, amamanté como nunca. Mi bebé feliz. Mientras amamantaba, me daba un masaje en el área en donde sentía la obstrucción de mi seno. Sí dolía , ¡pero sabía que tenía que dividirla para deshacerla!! También usé calor húmedo antes y durante las sesiones de lactancia. Finalmente, una amiga me recomendó piña y enloquecí. Soy una amante de las frutas y en realidad esto no fue nada difícil para mí, aunque sé que puede serlo para algunas ¡Tomé jugo de piña y comí piña como si fuese una obligación! Honestamente, 2 días después, estaba como nueva. La mastitis me derribó un día y me dio una nueva experiencia que añadir a mi diario de lactancia. ¡Estoy agradecida de haber terminado con ella y espero mantener algunos de mis nuevos hábitos para que nunca más tenga que pasar por ello de nuevo!

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