Se negaron a abortar y hoy tienen a su mejor premio

  • Se negaron a abortar y hoy tienen a su mejor premio: su hijo busca ser ingeniero y comprarles un rancho en México
  • Su primogénito tendría Síndrome de Down, según los médicos
  • Alexis ya obtuvo una beca para estudiar la universidad y es un ejemplo para miles de hijos de inmigrantes en EE.UU.

Un diagnóstico temprano en el embarazo les advirtió que tendríasn un hijo con Síndrome de Down y la recomendación fue abortrar pero se negaron y hoy tienen el mejor premio: un hijo que está por entrar becado a la universidad.

Hace varios años, cuando en Cristina Anguiano se gestaba la vida de su hijo Alexis, a los cinco meses de embarazo ella recibió una llamada de emergencia del hospital donde se vigilaba su estado y los doctores le dijeron que a su bebé le detectaron un trastorno genético: Síndrome de Down.

Entonces, uno de los doctores le sugirió abortar.

Ella se negó, al igual que su esposo Francisco Anguiano. “Dije que no” -recuerda él-. “Que fuera como él vinera, él era un ser vivo y no le íbamos a quitar la vida”.

Cristina Anguiano refirió que una de las doctoras le recomendó consultar a un especialista y, una vez con él, el doctor le dio un buen pronóstico para el niño, que todo venía bien excepto que tenía paladar hendido, una hendidura orofacial que impide la formación idónea del área entre el techo de la boca y la nariz.

Sin embargo, el doctor le preciso que había soluciones para dicha condición.

Y, en efecto, al paso de los años y los tratamientos, ese hijo suyo a quien una vez algún doctor le sugirió abortar, se ha convertido en un adulto joven más alto que ella, más alto que su padre.

Un joven que ha conseguido todo lo que se ha propuesto y ante quien hoy se perfila la consecución de sus sueños: concluir su carrera de ingeniero agrícola y ahorrar lo necesario para comprar en México un terreno donde su padre pueda ejercer la actividad que tanto le apasiona: la crianza de animales y la agricultura.

 

Se negaron a abortar y hoy tienen a su mejor premio

Mundo Hispánico

 

Francisco Anguiano, un mexicano que emigró a los Estados Unidos a los 18 años de edad tras la muerte de su padre, dejó la agricultura y la ganadería en México para laborar aquí en la industria de la construcción, como tantos y tantos mexicanos que han ejercido este oficio en este país.

Aquí conoció a Cristina, la mujer que se convertiría en su esposa y madre de Alexis.

Alexis es un chico como tantos de su edad.

Tiene su computadora y guarda aquellas cosas que han simbolizado sus logros, sus medallas, sus libros… todo el bagaje de lo que representan sus desafíos, y metas y logros.

Quiere estudiar ingeniería agrícola en honor a sus padres y su origen mexicano. “Mis papás tienen familia que se dedicaba mucho a la agricultura”.

Pero para Alexis Anguiano las cosas no han sido del todo fáciles ni idílicas.

“Desde niño era muy difícil porque los alumnos de la escuela me miraban porque soy diferente”.

Al principio, en ese entonces, su mamá le decía que no se preocupara, que todo estaba bien.

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