Presas en mal estado en Georgia y otros puntos de Estados Unidos podrían causar catástrofe

  • En una fría mañana del marzo pasado, alguien llamó nervioso a la puerta de Kenny Angel. Dos trabajadores de una empresa eléctrica en el norte de Nebraska llegaban con una sombría advertencia: Salga de su casa.
  • Le dijeron que el agua estaba pasando por encima de una presa hidroeléctrica cercana, y salieron huyendo en su camioneta.
  • Unos minutos más tarde, el crecido río Niobrara arrampló con la Presa Spencer, arrojando una ola de agua que arrastraba pedazos de hielo tan grandes como autos. La casa de Angel quedó arrasada, y nunca se encontró su cuerpo.

“Tuvo un aviso de unos 5 minutos, sin advertencia previa el día antes”, dijo Scott Angel, uno de los hermanos de Kenny. Los inspectores estatales habían dado a la presa una calificación de “buena” menos de un año antes.

Hasta que falló, no parecía muy diferente de otros miles de estructuras en todo Estados Unidos, y eso podría suponer un problema.

Una investigación de más de dos años de The Associated Press ha identificado decenas de presas en todo el país en condiciones aún peores, y en lugares igual de peligrosos.

presas peligrosas

El Embalse Número 1, un una reserva de agua para beber con 180 millones de galones de capacidad, construida a finales de la década de 1980 y que ha estado buena parte de las últimas décadas fuera de servicio, con la ciudad de Atlanta al fondo, el 15 de octubre de 2019, en Georgia. La ciudad hizo reparaciones y volvió a ponerla en servicio en 2017, para volver a cerrarla de nuevo cuando se percibieron filtraciones. Si la presa fallara de forma catastrófica, el agua podría inundar más de 1.000 viviendas, docenas de negocios, una vía ferroviaria y un tramo de la Interestatal 75, según un plan de emergencia. (AP Foto/David Goldman)

El análisis de datos federales y reportes, obtenidos a través de leyes estatales de acceso a la información, identificó 1.688 presas de alto riesgo calificadas como en estado malo o insatisfactorio en 44 estados y Puerto Rico. Casi con certeza, la cifra real es más alta, porque algunos estados se negaron a dar las calificaciones sobre el estado de sus presas.

Las muertes por presas que fallan han descendido desde varios derrumbes catastróficos en la década de 1970 que llevaron a los gobiernos estatales y federal a reforzar sus normas de seguridad. Sin embargo, en las últimas cuatro décadas han fallado unas 1.000 presas, matando a 34 personas, según el Programa Nacional de Rendimiento de Presas en la Universidad de Stanford.

Los embalses del país tienen una edad media de medio siglo. Algunos ya no son adecuados para asumir las intensas lluvias e inundaciones de un clima que está cambiando. Sin embargo, se cuenta con que protejan cada vez a más gente mientras proliferan las promociones inmobiliarias a su alrededor.

“Hay miles de personas en este país que viven río abajo de presas que probablemente se consideran deficientes, dados los estándares de seguridad actuales”, dijo Mark Ogden, exfuncionario de seguridad de presas en Ohio y que ahora es técnico especialista en la Asociación de Funcionarios Estatales de Seguridad de Presas.

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