La policía choca con manifestantes en Hong Kong

La policía de Hong Kong empleó el miércoles gases lacrimógenos, gas pimienta y mangueras de agua contra los manifestantes que habían rodeado el edificio del gobierno para oponerse a una polémica reforma del sistema de extradiciones, convertida en un símbolo de las preocupaciones sobre el creciente control chino y la erosión de los derechos civiles en el territorio.

Los incidentes de violencia eran una importante escalada en la mayor crisis política del país en varios años. Los manifestantes habían forzado antes la demora de un debate legislativo sobre las propuestas de reformar la normativa sobre extradiciones, que permitiría enviar a China para su juicio a sospechosos de delitos en Hong Kong.

La multitud, con una gran mayoría de jóvenes, llenó las calles cercanas, derribó barreras y tuvo escaramuzas con la policía ante la sede del gobierno y las oficinas del Consejo Legislativo. Pero cuando pareció que algunos habían rebasado el perímetro policial en torno al edificio, la policía actuó para repelerlos, utilizando también proyectiles no letales.

Un escueto comunicado del gobierno había anunciado antes el aplazamiento de la sesión legislativa, prevista para las 11:00 de la mañana, a “un momento posterior”. Las autoridades no concretaron cuándo se celebraría, y la directora general del gobierno, Carrie Lam, canceló una conferencia de prensa que tenía programada.

La demora parecía ser al menos una victoria temporal para los detractores de la reforma, que han protagonizado las manifestaciones más grandes en Hong Kong desde las protestas prodemocracia que paralizaron parte del centro financiero asiático durante más de tres meses en 2014. Algunos negocios cerraron el miércoles y se convocaron paros laborales y huelgas estudiantiles.

manifestantes Hong Kong

Manifestantes se reúnen cerca del Consejo Legislativo en Hong Kong, el miércoles 12 de junio de 2019. (AP Foto/Kin Cheung)

Las protestas son un desafío para el gobernante Partido Comunista chino y su presidente, Xi Jinping, que dijo en el pasado que no toleraría que se utilizara Hong Kong como una base para desafiar la autoridad del partido. Las marchas también han permitido expresarse a los hongkoneses jóvenes alienados por un proceso político dominado por la élite económica del territorio.

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