Perdonan condenado a muerte en Georgia y purgará cadena perpetua

Perdonan a condenado Jimmy Meders, prisionero de Georgia que iba a ser condenado a muerte hoy pagará con cadena perpetua.

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  • Perdonan a condenado: Jimmy Meders, un prisionero de Georgia condenado a muerte no enfrentará la ejecución por inyección letal prevista para la noche de este jueves
  • Una junta para la libertad condicional decidió conmutar su sentencia
  • En vez de ello, Meders pasará el resto de su vida en prisión por una razón que muchos aprueban

Perdonan a condenado Jimmy Meders, un prisionero de Georgia condenado a muerte no enfrentará la ejecución por inyección letal prevista para la noche de este jueves luego de que una junta para la libertad condicional conmutara su sentencia.

En vez de ello, Meders pasará el resto de su vida en prisión luego de que fuera encontrado culpable del asesinato en 1987 del encaegado de una tienda.

“La junta citó la falta de récord delictivo antes de cometer el crimen, que cometió solo una infracción menor en más de 30 años en el pasillo de la muerte, el deseo explícito del juez durante las deliberaciones de su juicio de sentenciarlo a cadena perpetua sin libertad condicional, que en aquel entonces no era legal para ese tipo de delitos, y cada uno de los jueces en vida continuó apoyando dicha sentencia”, dijo la junta de libertad condicional.

Meders fue sentenciado en 1989, cuatro años antes de que la cadena perpetua sin la posibilidad de libertad condicional fuera permitida en casos de penas capitales. Está claro que el jurado designado para su juicio habría preferido contar con esta opción, dijo el abogado Michael Admirand en su petición de clemencia.

Crónica: Pidió morir a manos de un pelotón de fusilamiento

Siempre me he preguntado sobre qué platillo elegiría si tuviera que seleccionar cuál sería mi última comida, como le pasa a quienes están condenados a muerte en su deseo final que les concede el Estado.

Obviamente espero que eso nunca pase, pues sin duda alguna debe ser terrible encontrarse en semejante encrucijada de saber que se está a solo horas de abandonar este mundo y dejar de ver para siempre a sus allegados.
He cubierto varias historias de personas sentenciadas a la pena capital y a veces me ha causado risa lo que han solicitado para su última cena. Por ejemplo, algo tan simple como una hamburguesa con doble carne.

Digo yo, habiendo tantos platillos exquisitos e incomparables, terminar pidiendo ‘fast food’ como que no tiene sentido, pero cada uno con sus gustos.

Sin embargo, nunca había visto el caso de alguien sentenciado a muerte que pidiera morir a manos de un pelotón de fusilamiento.

Y es que ese tipo de ejecución, al igual que la silla eléctrica y la cámara de gas, fueron suspendidos hace ya varias décadas en la mayoría de estados de Estados Unidos porque son considerados “crueles e inhumanos”.

Hoy en cambio, como castigo por ciertos crímenes, los prisioneros son ejecutados por la inyección letal, que consiste en introducirle al condenado por vía intravenosa una serie de dosis letales de químicos venenosos.

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Se supone que esa es la muerte menos dolorosa, más rápida y efectiva.

Obviamente, como nadie ha vuelto del más allá para exponer lo que se siente y para compararlo con los demás métodos, no ha sido posible corroborar esa teoría.

En Georgia acaba de suscitarse un caso que me ha puesto a pensar mucho en ello. Y es que un reo que está a punto de ser ejecutado está suplicándole a las autoridades de que no utilicen la inyección letal con él.

En cambio, el imputado ha pedido por medio de su abogado que prefiere partir de este mundo en medio de una ráfaga de balas.

Y es que, de acuerdo con la moción presentada por el defensor de Michael Wade Nance, morir a manos de un pelotón de fusilamiento es menos cruel que envenenado.

Según el letrado, su cliente se resiste a recibir la inyección letal como castigo por un asesinato que cometió en la ciudad de Lilburn hace 30 años.

Nance, hoy de 59 años, resultó convicto de la muerte en 1993 de un hombre en plena vía pública.

Ese fatídico día el imputado acababa de asaltar un banco a punta de pistola, y en su intento de huir de la policía, trató de robarle el carro a un automovilista, pero como este se opuso, le disparó en el pecho, matándolo en el acto.

Por lo menos en dos ocasiones la defensa de Nance ha apelado la sentencia y solicitado su anulación alegando anomalías en el juicio o con los miembros del jurado, pero todos sus esfuerzos han sido en vano.

Ahora la Corte Suprema de Justicia analiza la nueva petición de Nance de ser fusilado, algo que solo es permitido en los estados de Mississippi, Oklahoma y Utah.

Sin embargo, la última ejecución de este tipo ocurrió en 2010.

El abogado de Nance alega que su cliente tiene las venas muy difíciles de localizar y que, por consiguiente, eso complicaría el proceso y le podría causar severos sangramientos internos y por ende dolor extremo.

También alega que Nance la ha pasado muy mal tras las rejas, ya que los últimos años ha estado bajo intenso tratamiento por dolores en la espalda y que, por lo tanto, merece una muerte más rápida y menos martirizante.

Muy interesante e inusual la petición de este ladrón y asesino. Y tú, ¿qué clase de ejecución preferirías?

Si nunca quieres verte en una situación parecida, te recomiendo que nunca cometas un asesinato premeditado ni que mates a varias personas a la misma vez.

Tampoco atentes contra la vida de un policía o de algún niño, porque esos son los crímenes por los cuales una persona se hace candidata a la pena capital en Georgia.

Muchas gracias por leer mi crónica de hoy. Hasta la próxima.

Crónica: morir pelotón fusilamiento

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