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Síndrome de piernas inquietas: 5 datos que debes saber

El síndrome de piernas inquietas (SPI) es una afección que causa un impulso incontrolable de mover las piernas, por lo general, debido a una sensación incómoda. Suele ocurrir por la tarde o la noche, al estar sentado o recostado. El movimiento alivia temporalmente la sensación desagradable.

Según la Clínica Mayo, el síndrome de piernas inquietas, que también se conoce como enfermedad de Willis-Ekbom puede empezar a cualquier edad y generalmente empeora con el tiempo. Puede alterar el sueño, lo que interfiere en las actividades diarias personales.

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1.Síndrome de piernas inquietas es un trastorno neurológico

Este síndrome, que causa malestar nocturno en las extremidades inferiores, puede ser un precursor del mal de Parkinson, un indicador de falta de hierro y de enfermedades como la diabetes y la hipertensión, afirmaron especialistas a EFE.

2.Síntoma temprano de Parkinson

Carlos Zúñiga Ramírez, médico de la Unidad de Movimientos Anormales y Enfermedades Neurodegenerativas del Hospital Civil de Guadalajara, México, dijo a EFE que una de cada tres personas que desarrollan Parkinson tuvieron el síndrome de las piernas inquietas.

“Es más que reconocido como un síntoma no motor de la enfermedad de Parkinson. Es muy frecuente que las personas que empiecen con temblor, rigidez, lentitud e inestabilidad para caminar —propias del Parkinson— hayan tenido años antes este síndrome, insomnio o depresión”, afirmó el especialista.

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3. Relacionado con enfermedades no neuronales

El SPI también está relacionado con enfermedades no neuronales, como la diabetes, la hipertensión, problemas de tiroides, artritis reumatoide, varices, fibromialgia y deficiencias de ácido fólico.

4.Puede afectar el descanso

Las personas con síndrome de Willis-Ekbom suelen tener dolor, picazón, entumecimiento, hormigueo, tensión o malestar en las piernas durante la tarde y la noche, por lo que el padecimiento está clasificado también como un trastorno del sueño, explicó a EFE Rubén Santoyo, neumólogo del Hospital Regional de Occidente del Instituto Mexicano del Seguro Social.

5.No se cura, pero se controla

A pesar de que los médicos dicen que el síndrome no es curable, sí se puede controlar con un tratamiento a base de suplementos de hierro y medicamentos agonistas de la dopamina, que estimulan o favorecen la conducción de este neurotransmisor en el sistema nervioso central.

Con información de EFE.

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