Samantha Díaz/MH

Marcha por nuestras vidas: estudiantes hacen historia en el país (VIDEO)

Inundaron las calles. Alzaron su voz. Detuvieron un país. Miles de estudiantes se sumaron hoy a la Marcha por nuestras vidas: la multitudinaria manifestación convocada por los estudiantes que sobrevivieron al tiroteo en la escuela preparatoria Marjorie Stoneman Douglas.

Grandes, viejos, niños, abuelos, maestros, madres dijeron presente este sábado en la histórica jornada que contó con más de 800 protestas en toda la nación, según cifras de la organización a favor del control de armas Everytown.

Es una pelea desigual, un David que quiere vencer a Goliat pues el movimiento, que se ha convertido en un acérrimo enemigo de la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA), se ha fortalecido en tan solo 40 días, cuando 17 personas perdieron su vida en Florida, víctimas de la violencia armada el pasado 14 de febrero.

Desde entonces, la iniciativa ha logrado que Walmart ya no venda armas de fuego y municiones a personas que tengan menos de 21 años, a iniciativa de la misma empresa, y que el presidente Donald Trump prohiba la venta de los conocidos aceleradores de disparos (bump stocks en inglés), que hacen que las armas semiautomáticas disparen como automáticas.

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¿Lograrán algo más? ¿Será esta la generación que logre una reforma sobre el control de las armas? Aún no se sabe. Pero lo que si está claro es que la juventud del país ha vencido la apatía y ha dado comienzo a una especie de revolución.

La protesta envió un poderoso mensaje a la Casa Blanca, y el telegrama ha salido desde su mismo patio.

Por que, si hoy hubo un punto neurálgico en la jornada de protestas, fue Washington D.C. Allí, a partir de la 1:00 de la tarde, la Autoridad de Tránsito del Área Metropolitana de la capital contabilizaron la llegada de al menos 300,000 manifestantes a la explanada de la Avenida Pensilvania.

Ese número fue en aumento conforme avanzaba el reloj. Y lo que también iba creciendo, era la indignación manifiesta de los jóvenes presentes.

Sus rostros se llenaron de lágrimas cuando Emma González, la estudiante que ha liderado el movimiento desde que ocurrió la masacre en Florida, tomó el podio y guardó silencio durante seis minutos y 20 segundos: los mismos minutos y segundos que le tomó a un joven pistolero acabar con la vida de los 17 estudiantes que murieron en la escuela preparatoria Marjorie Stoneman Douglas.

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“Desde que llegué aquí, han pasado seis minutos y 20 segundos, y el tirador ha dejado de disparar y pronto abandonará su rifle, se mezclará con los estudiantes mientras escapan y camina libre una hora antes de su arresto”, dijo González. “Lucha por tu vida antes de que ese sea el trabajo de otra persona”.

Marchas en todo el país

Mientras, en Orlando, Florida, más de 15,000 personas se unieron a las protestas. El parque ‘Lake Eola‘ sirvió como conclave para reunir a los manifestantes que luego, caminaron hasta la oficina del senador Marco Rubio para exigir su renuncia.

Otra de las manifestaciones más concurridas se registró en Georgia. Unas 30,000 personas, según la policía de la ciudad de Atlanta, se dieron cita a las 11:30 de la mañana en El Centro para los Derechos Humanos y Civiles.

Allí, la Marcha por nuestras vidas estuvo liderada por Jennia Taylor, exestudiante de la Marjorie Stoneman Douglas, y ahora alumna de una escuela en Atlanta.

“No vamos a aceptar ya “los pensamientos y las oraciones” como una respuesta”, increpó Taylor en el micrófono. La alcaldesa de la ciudad, Keisha Lance Bottoms también se hizo presente.

“La ciudad de Atlanta se une a ustedes y decimos “ni uno más”, dijo Lance Bottoms. “Estoy honrada de pararme aquí con ustedes. Nos paramos hombro a hombro con ustedes. Escuchamos sus voces y sentimos su dolor. Vamos a actuar. Gracias por su activismo y por cambiar nuestro mundo”.

Pero el momento más significativo de la jornada fue cuando el representante por el distrito 5 de Georgia, líder veterano en el Movimiento por los Derechos Civiles, John Lewis, subió al escenario.

“Nunca somos demasiado jóvenes, nunca somos demasiado viejos para marchar; hablar y encontrar una manera de hacer algo sobre la violencia armada”, expresó Lewis.

En Texas, las voces del movimiento estudiantil también fueron un eco que se extendió.

“Estamos marchando por nuestras vidas”, dijo Steven Garza, un joven estudiante en Houston. “Nuestras vidas no tienen precio. Tienen que escucharnos a nosotros y no a las corporaciones”.

Fue el mismo caso para Dallas, donde centenares de personas protestaron frente a la alcaldía de la ciudad.

“En las escuelas hay mucho peligro. Tenemos que cambiar las reglas porque sino, habrá más peligro en las escuelas”, manifestó Patrcik Aguilar.

El congreso estatal de Texas aprobó el año pasado una ley que permite el porte de armas en universidades y ‘community colleges’.

Pero quizá una de las voces más jóvenes en tomar el micrófono fue la de Uriel Rodríguez, un niño hispano de 12 años, que ofreció un discurso en la Marcha que se llevó a cabo en Raleigh, Carolina del Norte.

“Yo sé que como hispanos y como inmigrantes nuestro miedo se puede sentir más grande”, dijo Rodríguez. “Y en algunas ocasiones hace que nos quedemos callados. Pero hoy los invito a unirse, a luchar y alzar nuestras voces y a demostrar que la comunidad inmigrante lucha, resiste y unidos tenemos un gran poder”, agregó.

En la Ciudad de los Vientos, Chicago, que tiene la tasa de homicidios del país más alta, el clamor fue intenso. Al menos 30,000 personas se congregaron en ‘Union Park, que sirvió como escenario para la manifestación en dicho estado.

“Nuestras vidas son más importante que el dinero”, dijo la joven estudiante Alina Zarco.

La escena se repitió en casi más de 20 estados del país. Los mensajes en las pancartas decían, al unísono, “Suficiente es suficiente”, “Queremos control de armas ya”, “Podemos acabar con la violencia armada”, “Congresistas: los niños vienen por ustedes”, “Mi vida es más importante que tus intereses”.

¿Será el fin de esta marcha la culminación del movimiento? Para la profesora Dana Roberts, educadora en el condado de Cobb (Georgia) la respuesta es no.

“Esta marcha no es el final. Están apenas empezando”, puntualizó.

Colaboraron con esta historia Johanes Roselló, Eloy Tupayachi, Lourdes Vázquez, Sylvia Obén, Carlos Moreno, Tamara Mino y Enrique García.

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