Familias de caravana inmigrante esperan a que procesen solicitud de asilo (VIDEO)

Unas doscientas personas, familias enteras con niños, que hacen parte de la caravana inmigrante duermen en carpas y casitas de campaña en la garita “El Chaparral”, cerca de Tijuana, mientras esperan comenzar el trámite de asilo ante las autoridades de inmigración de Estados Unidos.

Durante el día, los niños y jóvenes menores de edad juegan y se divierten, pero en la noche pasan frío y tienen que soportar las lloviznas que han azotado el lugar desde la noche del martes y parte de la mañana del miércoles.

“Nosotros venimos luchando por nuestras vidas”, dijo Mirna Aldana. “Si nosotros estuviéramos en Honduras quizás ya estuviéramos muertos. Allá la vida está muy difícil, nosotros venimos huyendo para acá, venimos buscando la seguridad de nuestros hijos y venimos poniendo en riesgo nuestras vidas”.

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Algunos buenos samaritanos han apoyado a estas familias migrantes urgidas, con ropa, cobijas y alimentos.

La caravana migrante llegó a Tijuana, al noroeste de México, desde el domingo pasado luego de semanas de travesía por Centroamérica y México, entre desiertos, montañas, carreteras, poblados, lluvia, sol, frio y calor para llegar a la garita internacional de México y Estados Unidos en la ciudad vecina de San Diego, California.

Veintiocho personas fueron aceptadas para que su caso sea procesado ​​el lunes y el martes por los inspectores fronterizos de Estados Unidos, en el cruce de San Ysidro en San Diego, dijo un funcionario de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos.

El miércoles las autoridades de inmigración aceptaron 40 personas más, según Alex Mensing, activista de la organización Pueblos sin Fronteras, responsable de la marcha.

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Este cruce, el más concurrido de la nación, procesó cerca de 50 solicitantes de asilo por día desde octubre hasta febrero, lo que sugiere que la espera será breve.

La gran mayoría de los inmigrantes son centroamericanos que vienen a solicitar asilo porque huyen de la inseguridad, la pobreza y la violencia de las pandillas en países de origen.

Otros inmigrantes de México y Haití también se unieron a las ya saturadas peticiones de asilo en la ciudad fronteriza.

“Congresistas y medios de comunicaciónson responsables de denunciar al gobierno del presidente Donald Trump tras vulnerar la ley internacional”, dijo el activista Mensing que cree que las autoridades fronterizas deberían comenzar los trámites de más solicitantes de asilo.

“Nosotros sabemos que las instalaciones del gobierno más grande del mundo, que Estados Unidos tiene espacio para muchas personas”, dice David, un inmigrante que no quiso dar su apellido. “Si no nos han querido recibir es porque no han querido”.

¿Qué les espera a la caravana inmigrante?

Según las prácticas de asilo de Estados Unidos, las personas pasan hasta tres días en la instalación de inspección fronteriza antes de ser transferidas a un centro de detención. Los funcionarios migratorios entrevistan para una evaluación inicial, por lo general dentro de una semana más o menos, para determinar si sus casos deben pasar al tribunal de inmigración, lo que puede tomar varios años.

Los tribunales a menudo hacen tratos a puerta cerrada. Los archivos no son públicos y, a diferencia de los tribunales civiles o penales, el acceso de los periodistas es limitado.

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Los números de la caravana, aunque pequeños en comparación con oleadas previas de centroamericanos en el sur de Texas y haitianos en San Diego, serán una prueba para las duras palabras del presidente Trump.

Funcionarios de su Administración han criticado lo que llaman vacíos legales y políticas de “captura y liberación” que permiten que las personas que buscan asilo sean liberadas mientras se resuelven sus casos. Cualquier cambio significativo en esta práctica debe ser abordado por el Congreso o los tribunales.

El Fiscal General, Jeff Sessions, se ha comprometido a enviar más jueces de inmigración a la frontera si es necesario y ha amenazado con enjuiciarlos penalmente. El lunes, el Departamento de Justicia dijo que presentó cargos de entrada ilegal contra 11 personas identificadas como miembros de la caravana.

El Secretario de Seguridad Interior, Kirstjen Nielsen, dijo que las solicitudes de asilo se resolverán de manera “eficiente y expedita”. También advirtió que cualquiera que haga afirmaciones falsas podría ser procesado y dijo que los solicitantes de asilo deberían buscar protección en el primer país seguro al que lleguen, incluido México.

Los abogados estadounidenses que asesoraron a los solicitantes de asilo en Tijuana advirtieron que podrían separarse de su familia y pasar muchos meses detenidos, lo que es un cambio con respecto a la Administración Obama.

Separación de familias

La separación de las familias que solicitan asilo se ha vuelto más común, al igual que detenerlos mientras sus casos van por los tribunales, dijo Leon Rodríguez, director del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos desde 2014 hasta 2017, que supervisa las solicitudes de asilo.

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE en inglés) tiene una limitada cantidad de camas en sus centros de detención familiar y también puede optar por liberar a adultos y a sus hijos mientras sus casos se tramitan por el sistema, a menudo con la orden de que lleven grilletes en el tobillo que los permita localizar en cualquier momento.

Los niños que viajan solos son ubicados con familiares, personas que se hacen cargo de ellos o en hogares grupales supervisados ​​por el Departamento de Salud y Servicios Humanos.

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Casi el 80 por ciento de los solicitantes de asilo pasó la evaluación inicial de octubre a diciembre, pero es probable que pocos lo obtengan pues requiere que el peticionario demuestre un temor fundado de persecución por motivos de raza, religión, nacionalidad, creencias políticas o membresía a un grupo social.

La tasa de denegación para los salvadoreños que solicitaron asilo fue del 79 por ciento entre 2012 y 2017, según Transactional Records Action Clearinghouse de Syracuse University. Los hondureños se quedaron atrás con una tasa de rechazo de 78 por ciento, seguidos por los guatemaltecos con un 75 por ciento.

Mientras esperan su turno, los niños siguen en espera con sus padres. Algunos ya padecen infecciones y catarro.

Con información de AP.

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