Foto: Sandy Huffaker/Getty Images

Deporta EU hasta a veteranos de guerra

Centenares de migrantes que se enlistaron en el Ejército para adquirir la ciudadanía de Estados Unidos han sido deportados tras cometer un delito grave, reportó el diario Los Angeles Times.

Defensores de este grupo de deportados estiman que hay unos dos mil veteranos del Ejército que viven en el norte de México, muchos en ciudades fronterizas como Tijuana y Ciudad Juárez, y trabajando en telemercadeo y en sector de servicios debido a su dominio del inglés.

Se apuntó que la Oficina de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE) no hace un seguimiento de la historia militar de deportados, por lo que es difícil saber exactamente cuántos veteranos han sido deportados.

En el reporte se da el caso de Juan Valadez, quien nació en México pero de bebé fue llevado por sus padres a Estados Unidos y en un momento se enlistó en el Ejército.

Después de servir fue detenido por un delito grave por tráfico de drogas y fue deportado.

La única manera legal de regresar a Estados Unidos sería en un ataúd, debido a que el Gobierno concede este “beneficio” a los veteranos que mueren después de la deportación.

Ya en México, contó Valadez, su entrenamiento militar y su inglés fluido también despertaron el interés de un poderoso cártel de drogas.

En un sólo día podía ganar lo que percibe en un mes manejando el restaurante de sushi que tiene en el centro de Juárez.

Sin embargo, ahora tiene una esposa y una niña y resiste a dicha oferta, que, cuando las facturas se acumulan, se muestra tentadora.

“Ellos intentan comunicarse contigo en cuanto llegas a México”, contó un veterano en Juárez que prefirió conservar el anonimato por seguridad.

“Saben quiénes están aquí y quiénes pueden hacer las cosas que necesitan.

Para Valadez, trabajar para un cártel, aunque sea en tareas sencillas como manejar un camión o proporcionando seguridad, no solamente sería muy peligroso, sino una traición.

“Aún soy un marino estadounidense”, afirmó.

Valadez reconoce que pude haber hecho más por asegurarse la ciudadanía.

Luego de pasar por un campo de entrenamiento fue enviado al sur de Yemen, al Golfo de Adén. Allí pudo haber encontrado a alguien en el barco que lo naturalizara, ya que la ley permite eso para los migrantes en activo en el extranjero.

Pero no lo hizo y con el tiempo se le olvidó.

Actualmente el camino a la naturalización es mucho más sencillo, ya que permite a los graduados en los campos de entrenamiento participar en una ceremonia de naturalización.

Pero cuando Valadez volvió de su servicio en el Golfo de Adén, dejó el Ejército y buscó dinero fácil. Lo encontró en la mariguana.

Le dijo al amigo de un amigo que llevaría un cargamento de mariguana desde El Paso, Texas, hasta Colombus, Ohio.

Valadez no lo sabía, pero ese trabajo sería realizado para el mismo cártel que lo buscaría tiempo después, cuando fue deportado.

La operación fue descubierta y fue condenado por conspiración para transportar drogas, un delito grave.

Pasó tres años en prisión y su deportación a México, un país que no conocía, lo hace sentir un prisionero de por vida.

Durante gran parte de su historia de tiempos de guerra, Estados Unidos ha ofrecido la naturalización a los no ciudadanos que se enlistaron en el Ejército y completaron el entrenamiento.

La práctica se interrumpió después de la guerra de Vietnam y luego se reanudó una generación más tarde por el Ejército en 2009 y la Marina después de eso.

Un informe del Pentágono, publicado en 2008 en medio de dos guerras, estimó que alrededor de ocho mil no ciudadanos se enlistan en el Ejército cada año.

Una vez deportados, los veteranos ya no pueden obtener cobertura médica, aunque el Departamento de Asuntos de Veteranos les continuará enviando medicamentos por correo.

 

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