“No estoy feliz”, dice Trump tras quedarse sin apoyo de su partido para construir el muro

Michael Steel, asesor del otrora presidente de la cámara baja John Boehner, mencionó que el partido coincide en que la seguridad fronteriza debe ser una prioridad en el Congreso. Pero dijo que “nadie cree que algo tipo la Gran Muralla China edificada a lo largo del Río Bravo sea la repuesta a nuestros problemas”.

Fue contra ese telón de fondo a finales del año pasado que la líder demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, a punto de asumir la presidencia de la cámara baja, se mantuvo firme contra las exigencias de Trump y aseguró que el muro era inmoral. Los demócratas recordaron a los votantes que Trump prometió que México lo pagaría.

Pelosi casi retó a los republicanos a mostrar sus cartas, básicamente provocando a Trump durante una reunión en la Casa Blanca en diciembre al decir que no tenía los votos para apoyar su exigencia de miles de millones de dólares para el muro.

Tenía cómo sustentar sus palabras. Durante los dos años que los republicanos tuvieron el control de ambas cámaras del Congreso y de la Casa Blanca, no impulsaron su propuesta de ley, en parte porque los legisladores conservadores se oponían al gasto y los centristas no querían financiar el muro sin abordar otras cláusulas inmigratorias, como las deportaciones de los “dreamers”, los inmigrantes que llegaron de manera ilegal a Estados Unidos cuando aún eran niños.

Para demostrar que Pelosi estaba equivocada, los republicanos de la cámara baja rápidamente aprobaron los 5,700 millones de dólares para el muro de Trump en una de las últimas votaciones de su mayoría. El líder republicano de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, y otros dieron la vuelta de la victoria.

Sin embargo, el éxito republicano duró poco. La ley no llegó a ningún lugar en el Senado y el Congreso se fue de vacaciones navideñas, dando inicio a lo que sería el cierre de gobierno parcial más largo en la historia de Estados Unidos, con 35 días de duración.

El martes, Trump dijo que no estaba “encantado” con el acuerdo presupuestario para evitar otro cierre, que podría comenzar el sábado. El acuerdo bipartito que se cocina en el Congreso ofrece casi 1,400 millones de dólares para barreras y cercas, pero no hay dinero para el muro.

El líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, exhortó a Trump a no tomar decisiones hasta que lea los detalles del paquete. El líder del Partido Republicano dijo que era un “muy buen acuerdo”.

Un importante negociador republicano, el senador Richard Shelby, presidente de la Comisión de Asignaciones Presupuestarias, lo explicó así: “Construiremos una estructura. Y mantendremos seguro a Estados Unidos”.

Trump no ha dicho si respaldará el acuerdo, pero parecía ya estar metido en otra batalla. Mientras el pacto se trazaba la noche del lunes a puertas cerradas en el Capitolio, el presidente probaba un nuevo eslogan de campaña en un evento con miles de personas en la ciudad fronteriza de El Paso, Texas.

Cuando los reunidos estallaron con el grito de “construyan el muro”, Trump ofreció uno nuevo para su campaña de reelección de 2020.

“Querrán decir, ‘terminen el muro’”, expresó, “porque lo construimos”.

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