CBP malgastó dinero para cuidado de migrantes, dice agencia

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CBP malgastó dinero para cuidado de migrantes, dice agencia
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  • Migra malgastó presupuesto. CBP infringió la ley cuando malgastó recursos para el cuidado de migrantes en artículos como vehículos
  • También gastó el dinero en lanchas y en su programa de perros policía, reveló una investigación federal
  • “Estamos trabajando para detallar todos esos gastos y corregir nuestras cuentas”, fue lo que dijeron

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP por sus siglas en inglés) infringió la ley cuando malgastó recursos asignados al cuidado de migrantes en artículos como vehículos todoterreno, lanchas y su programa de perros policía, según una investigación federal divulgada el jueves.

La Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno (GAO por sus siglas en inglés) indicó en un informe que la CBP malgastó parte de los 112 millones de dólares que le fueron asignados con carácter de emergencia para “consumibles y atención médica” durante el gran incremento de cruces fronterizos ilegales en 2019.

En un comunicado dirigido a The Associated Press, la CBP dijo que ha cooperado totalmente con la GAO en la investigación. Señaló que la agencia cargó a la cuenta incorrecta un pequeño subconjunto de gastos del año fiscal 2019.

“Estamos trabajando para detallar todos esos gastos y corregir nuestras cuentas como lo recomendó la GAO. Hacemos hincapié en que —y la opinión de la GAO no insinúa lo contrario— todos los pagos de la CBP se destinaron a fines legítimos relacionados con las operaciones de la agencia y el cuidado de quienes están bajo nuestra custodia; las infracciones identificadas son de naturaleza técnica y rápidamente se tomarán medidas correctivas”, escribió la CBP.

Durante la primavera y el verano de 2019 hubo un aumento extraordinario en los cruces fronterizos. En mayo, la Patrulla Fronteriza detuvo a casi 133,000 personas en la frontera sur. Los números comenzaron a disminuir después, pero cuando finalizó el año fiscal el 30 de septiembre, la agencia había aprehendido a 851.508 personas.

Hubo abundantes reportes de atención médica deficiente y abusos. Varios menores y adultos fallecieron ese año fiscal bajo custodia de la Patrulla Fronteriza, incluido un chico de 16 años que murió de gripe en una celda en Texas sin que nadie se diera cuenta durante varias horas.

Debido al aumento de las llegadas, el Congreso asignó a la CBP 708 millones de dólares adicionales para “establecer y operar instalaciones para el cuidado y procesamiento de migrantes”, y 112 millones para “consumibles y atención médica”.

Parte del dinero destinado a atención médica y consumibles —cosas como articulos de higiene y para bebé— fue gastado en el programa canino, vehículos todoterreno, motocicletas para campo traviesa, modernización de equipo informático, servicios de limpieza y lanchas, entre otras cosas, según el informe.

El representante demócrata Bennie G. Thompson censuró a la agencia y señaló que infringió la ley.

“Este insensible desprecio de la ley es un ejemplo más del continuo fracaso de este gobierno para cumplir sus obligaciones de brindar condiciones humanas y atención médica a los migrantes bajo su cuidado”, afirmó en un comunicado.

Florida: comunidades de inmigrantes azotadas por coronavirus

Cuando gran parte del mundo se estaba quedando en casa para combatir la diseminación del coronavirus, Elbin Sales Pérez continuó levantándose a las 4:30 de la mañana para trabajar como jardinero en un pueblo rural en Florida.

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Ahora, un par de meses más tarde, cuando se levantan las restricciones impuestas por el estado y los residentes comienzan a salir de sus encierros, el inmigrante guatemalteco está enfermo y asilado en casa con su esposa y sus hijos en Immokalee, un pueblo empobrecido atrapado en uno de los incrementos más pronunciados de casos de COVID -19 en el estado.

“Teníamos que trabajar. Si no, ¿quién lo hace?”, dijo Sales Pérez, de 31 años, que apuntó que su trabajo fue considerado esencial. “Teníamos que batallar cada día mientras acechaba el virus, hasta que lo contrajimos”.

Immokalee es una de varias comunidades de inmigrantes en Florida — y de numerosas zonas rurales en Estados Unidos — que han sufrido recientemente brotes de coronavirus. Inicialmente se pensó que esas comunidades no sufrirían un impacto mayor por tratarse de poblaciones remotas y pequeñas, pero ahora han registrado un alza de infecciones, y cuentan con menos recursos para lidiar con la situación.

En Florida, la tasa per cápita de casos nuevos de COVID-19 es la 31ra en el país, de acuerdo con datos compilados por la Universidad Johns Hopkins. Pero el estado registra un alza en nuevos casos de COVID-19 desde que comenzó a levantar gradualmente las restricciones a negocios y movimientos el mes pasado, especialmente en la última semana, El incremento pudiera deberse en parte a la expansión de las pruebas. Aún así, el alza ha sido pronunciada en algunas comunidades, como Immokalee.

El apartado pueblo de 25.000 habitantes al norte del área de los Everglades ha reportado más de 1.000 casos, superando en semanas recientes la tasa de infecciones de Orlando, que tiene una población 10 veces mayor y un aeropuerto internacional. El número total de casos en Immokalee ha superado al de Miami Beach, con más de 900, y St. Petersburg, que tiene más de 800, de acuerdo con estadísticas del departamento de salud del estado.

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Mientras tanto, el porcentaje de pruebas que han dado positivo en el condado Collier, donde está Immokalee, es el mayor en el estado entre los condados que han realizado más de 5.000 pruebas.

Sales Pérez conoce a muchas personas que se han enfermado en este pueblo rural conocido por sus cultivos de tomates. Un amigo cercano se enfermó, el hermano del amigo fue hospitalizado y un primo de los dos hermanos murió a causa de la enfermedad.

También han estallado brotes en otros pueblos pobres y comunidades de inmigrantes en zonas rurales de Florida, tales como Indiantown, una comunidad pequeña con una numerosa población de inmigrantes guatemaltecos y mexicanos al noroeste de West Palm Beach, y Belle Glade, un pueblo predominantemente negro al sur del lago Okeechobee.

Los esfuerzos para ampliar las pruebas locales más extendidas en Immokalee comenzaron apenas a inicios de mayo, cuando las autoridades empezaron a a levantar gradualmente las restricciones para reabrir la economía. Laa Coalición de Trabajadores de Immokalee, una organización sin fines de lucro, había solicitado las pruebas en marzo, al mismo tiempo en que las autoridades del estado habían lanzado pruebas masivas en otras partes.

Al no recibir respuesta del estado, la coalición se puso en contacto con el grupo internacional Médicos Sin Fronteras, que envió un equipo de respuesta al COVID-19 en abril. Los miembros del equipo encontraron que los trabajadores agrarios estaban viajando en buses atestados y no tenían acceso fácil a pruebas. Algunos viajaron 45 minutos para someterse a pruebas en Fort Myers y Naples.

“Están en áreas de gran volumen en casas móviles con numerosas personas y eso las coloca en mayor riesgo de diseminar la enfermedad fácilmente”, dijo el doctor Adi Nadimpalli, que coordinó el arribo del grupo en Florida.

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