¿Está bien decir una pequeña mentira blanca?

Una mentira blanca son esas pequeñas que creemos que no hacen daño, pero ¿en realidad es así? Te ofrecemos unos datos que podrían (...)

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Casi todo mundo ha dicho por lo menos una pequeña mentira blanca en su vida. Muchas de nosotras las decimos todo el tiempo sin darnos cuenta. Por ejemplo, cuando alguien nos pregunta si se ven gordos, o decimos a una segunda taza de café sólo para ser educadas. The Collins English Dictionary define a pequeña mentira blanca como: “Una mentira menor o sin importancia. Especialmente una dicha con interés de tacto o de cortesía”. Incluso los expertos están divididos sobre cuándo, si es que alguna lo está, es correcto decir una pequeña mentira blanca, pero todas podemos estar de acuerdo en que es una pendiente resbaladiza de la cortesía al engaño.

Quizá recuerdes el episodio de Seinfeld donde George dijo: “No es una mentira si la crees”. ¡En verdad hay un episodio para cada ocasión! Y luego tenemos la “truthiness”, de Stephen Colbert. En la vida real, la ex presidenta de la NAACP, en Spokane, Rachael Dolezal, ¡sin duda ha llevado al concepto a otro nivel! Además, Brian Williams, quien estará regresando a la televisión después de la controversia sobre su problema de memoria al aire, también ha hecho lo mismo. Estos ejemplos han ido más allá de una pequeña mentira blanca, pero resaltan la oscuridad de decir la verdad.

Mentira blanca en minutos

Unos dedos cruzados como concepto de mentira blanca
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De acuerdo con el NY Times: “Las investigaciones muestran que, en promedio, en una conversación ordinaria, la gente miente de dos a tres veces cada diez minutos”. Las reglas y los dilemas morales tienden a ser diferentes dependiendo de con quién se esté lidiando. Los padres constantemente están luchando con cuánta verdad decir a sus hijos. ¿Y qué hay sobre las relaciones? Entonces tenemos trabajar con una mentalidad completamente diferente.

Es verdad que los niños muy jóvenes tienen una habilidad limitada de entendimiento para ciertas cosas, y la mayoría de las mamás se volverían locas si no se apoyarán con doblar la verdad de vez en cuando. Los padres usualmente saben qué es lo que sus hijos están listos para escuchar. Pero si empiezas usar pequeñas mentiras blancas como algo para evitar explicar cosas o para control, quizá quieras tomar un paso hacia atrás y reconsiderar tus límites con la verdad. Lo último que quieres para tu descendencia es que crezca pensando que está bien mentir para salirse con la suya.

Lo necesario

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La mayoría de los expertos están de acuerdo con que decir una pequeña mentira de vez en cuando en una amistad y relación romántica, es necesario. Sabes cuándo doblar la verdad es requerido; la mayoría de las preguntas sobre la apariencia, o pretender que te encantan los regalos o comida que tu amado ha hecho para ti. Pero más allá de eso, la verdad es indispensable, o comenzarás a mermar tu confianza en tus relaciones.

Cuando se trata de la oficina, las pequeñas mentiras blancas quizá sean una forma necesaria de diplomacia. Algunos expertos incluso recomiendan no mentir totalmente sobre tu edad, pero si tienes más de 37, quizá quieras hacer tu edad un poco menos obvia en tu currículum. La discriminación por la edad es un problema desafortunado para los que buscan trabajo, especialmente en este mercado laboral tan apretado. Por lo general,  está bien— y algunas veces es necesario— mentirle a tu jefe cuando te pregunta tu opinión sobre su apariencia personal. Algunas veces también tienes que sacrificarte por el equipo y ayudar a un compañero al guardar silencio sobre pequeños errores.

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