Así fue la masacre en Panamá: Falsos profetas dijeron estar “ungidos por Dios” y mataron a 7

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“Esto es muy duro”, dijo la mujer que solo se identificó como Eulalia.

La mayor parte de los aldeanos permanecían en sus casas ya que la noche anterior se mantuvieron en vigilia por si aparecía algún seguidor de la secta, según el cacique Santo. El viernes estaban más tranquilos porque llegaron cuatro unidades de la fuerza pública de Panamá.

La policía de Panamá había pedido que no se acercaran al lugar del culto debido a que las investigaciones seguían. Pero al caminar hasta allí se encuentran chancletas tiradas en el camino que se presume sean de algunos de los rescatados o los que lograron escapar el fin de semana quemados.

“Este fue el lugar de los hechos”, le dijo a la AP el aldeano Blanco. “Como ven aquí, todo el desorden. Todo tirado, la ropa de las víctimas, la comida de los agresores. Aquí vemos la ropa de los muertos, ellos fueron llevados al cementerio sin vestidos, desnudos. Allí eran donde los quemaban”.

Tres biblias se mantenían sobre el piso de madera del altar, una de ellas abiertas y con un bolígrafo negro sobre las páginas, entre los que se leía varios versículos, incluidos “Samgar libera a Israel de los filisteos” y el de “Débora y Barac derrotan a Sísara”.

Además del tambor y el güiro, había sobre un taburete dentro del galerón un acordeón que utilizaban los miembros de la secta para amenizar con música y canto sus ritos.

Para Chesnut, el experto de la Virginia Commonwealth University, la secta parece ser un “culto sincrético” que defiende una “mezcolanza de creencias unidas” con el Pentacostalismo en su núcleo, pero también elementos de las creencias indígenas e incluso la filosofía de la nueva era o new age.

“Después de lo que estamos viviendo esta semana, ya no es lo mismo”, dijo el cacique. “De aquí en adelante la gente tiene que vivir con precauciones. De una tragedia puede salir la otra, que Dios nos proteja”.

 

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