Mariana Carrasco confió sus TAXES en los expertos

  • La mexicana confió en personas inexperta para sus TAXES al principio y casi pierde el reembolso de los impuestos.
  • Apostó por una empresa familiar para procesar sus TAXES de una manera rápida, segura y confiable.
  • Ahora, exhorta a la comunidad latina no dejarse engañar y solicitar asesoría con expertos.

La historia de Mariana Carrasco, inmigrante mexicana, es sorprendente y única, ya que su vida cambió de la noche a la mañana, luego de recibir el máximo reembolso de sus impuestos, pero le salió muy caro.

Mariana Carrasco llegó hace 16 años a los Estados Unidos  junto con su esposo, ambos cruzaron la temible frontera entre los Estados Unidos-México y atravesando el amplio desierto hambrientos y muertos de sed.

La inmigrante sólo se aferraba a Dios y a la Virgen de Guadalupe para pisar Norteamérica sana y salva, y de esta manera escribir un nuevo capítulo de su vida lejos de sus padres.

Sin duda alguna, un episodio, alejado de la ficción, que comenzó a deslumbrar el camino migratorio de Mariana Carrasco y su esposo en la tierra de las oportunidades.

Mariana Carrasco-TAXES-reembolso

Foto/Captura Mundo Hispánico

Mariana Carrasco recuerda que al llegar a los Estados Unidos ya tenía proyectado establecer su propia empresa de remodelación de viviendas, la cual estaría encabezado por su esposo, ya que él contaba  con los conocimientos elementales para este tipo de trabajo.

Este proyecto empresarial, demandado por los latinos en los Estados Unidos por generar buena rentabilidad, no lo pudo concretar antes porque necesitaba los recursos necesarios para prestar este servicio y cumplir con las normas federales en materia de impuestos.

Por lo tanto, Mariana Carrasco y su compañero de lucha comenzaron  a trabajar incansablemente para alcanzar el gran sueño; administrar su propia empresa.

La emprendedora latina contó a Mundo Hispánico que necesitaban reunir el dinero para arrancar con la empresa de remodelación de viviendas, por lo que ella decidió que ya era hora de conseguir un empleo.

“Una amiga me ayudó a entrar en una fábrica de jugos, donde estuve alrededor de un año y luego trabajé limpiando casas”, dijo la emprendedora, quien poco a poco logró juntar el dinero necesario para comenzar con su propio negocio en los Estados Unidos.

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