Hispano convirtió su gran pasión en un exitoso negocio Taka Taka’s Café

  • Llegó al país en la búsqueda de nuevos horizontes
  • Poco a poco fue creciendo dentro de la industria de la construcción
  • Soñaba con tener su propio restaurante de comida

La historia de Luis Enrique Martínez puede pasar como la de cualquier inmigrante: un joven que llegó al país en la búsqueda de nuevos horizontes. Y eso hizo hace ya 25 años, cuando piso suelo estadounidense “a ver un poco cómo era la vida en este país y a estudiar inglés”.

Lo diferente, sin embargo, de cualquier inmigrante, fue cuánto amplió sus horizontes.

Cuenta Luis que su primer empleo nada tuvo que ver con la rama de los restaurantes. Comenzó   instalando alfombras, trabajo en el cual le pagaban para ese entonces 60 dólares por día y trabajaba hasta 15 horas diarias.

“El trabajo me gustó desde un principio; lo aprendí rápido y pronto fui ascendiendo dentro de la empresa para la que trabajaba. Primero como supervisor, luego como jefe de grupo, hasta que decidí emprender camino yo solo y formar mi propia empresa: Commercial Flooring Installers”, cuenta.

Al principio –mencionó Luis– empezó con muy poco: una minivan y contadas herramientas básicas para el oficio.

Poco a poco fueron saliendo los trabajos. Invertía en herramientas lo que se ganaba y así poco a poco fue creciendo dentro de la industria de la construcción. Hoy tiene tres grupos de trabajo realizando instalación de alfombras y pisos para grandes cadenas de tiendas por todo el país.

Pero una pasión de siempre le despertó la idea a Luis para emprender por otro camino: la cocina. Soñaba con tener su propio restaurante de comida venezolana.

“A mí la cocina me ha gustado desde niño y en especial la que hacía mi mama. Un buen día se me presentó la oportunidad de abrir un restaurante en la ciudad de Orlando, en Florida, y no me lo pensé dos veces y así nació Taka Taka’s Café hace ya siete años”, dice.

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