La confesión de Lady Frijoles donde dudaban de su sexualidad (VIDEO)

Pero no es la única ‘humillación’ que ha sufrido la hondureña en estos meses, pues luego de comer frijoles recordó  cómo fue humillada por la Migra cuando llegó a pedir que la dejaran pasar a EE.UU.

“Ellos me trataron muy feo”, reveló Miriam Yamileth mientras contenía las lágrimas, al recordar cómo los agentes de Migración de EE.UU. reconocieron que ella era Lady Frijoles y también comenzaron a burlarse.

“Entonces mis niñas llorando porque ya también ellos se estaban riendo de mí”, dijo la originaria de Tegucigalpa.

Y es que Miriam dijo que aunque de alguna manera le resultó fácil llegar hasta Migración para pedir asilo, sus horas ahí fueron de las más difíciles por lo que le hicieron pasar los agentes fronterizos.

Luego de reconocerla como Lady Frijoles, los agentes comenzaron a cuestionar cómo fue que llegó hasta ahí tan pronto y sin número, cuando otros inmigrantes centroamericanos tienen que esperar hasta seis meses en México para que les asignen un número para poder formarse en la fila y pedir asilo.

“Nos tenían en un cuarto, me decían que levantara a las niñas a comer y entonces ellos me daban la comida y decían denle frijoles, los mismos policías, y la niña chiquita me decía ‘mami cómo te dicen muy feo’, ‘vámonos’, me decía”, contó entre lágrimas la mujer.

Hasta que un día, como a eso de las 2:00 de la mañana, llegaron los agentes a levantarlas: “Que nos fuéramos a bañar porque veníamos en la caravana, que tal vez traíamos animales en el cuerpo, como que mis niñas tenían piojos, les dije ‘mis niñas no tienen piojos y ni yo’, ‘pero viniste en la caravana’, me dicen”.

Entonces las hicieron que se dieran un baño como de unos 30 minutos y les entregaron “veneno para los piojos”, tras los cuales se tuvieron que quedar desnudas, pues no traían más ropa con ellas.

“Mi niña estaba aguantando frío ahí en el baño y me decía la niña la que habla ‘mami tengo mucho frío, vámonos pa’ nuestra casa’, le digo ‘mami no llore’, me la senté en las piernas, también (estaba) desnuda con mis niñas, la niña la que no habla también llorando, moraditas del frío y temblando, me dolían más mis hijas, a mí no me interesa lo que pongan, pero lo que más duele son los hijos”, dijo la hondureña.

En Migración estuvo ocho días, durante los cuales ya su familia en Honduras la estaba buscando porque se imaginaban lo peor, que estaba muerta.

“Mi papá estuvo muy mal, mis hermanas, mi hijo, que a ellos les mandaron una foto donde yo salía con mis dos niñas muertas, entonces hasta mi hijo fue a chocar un bus que él andaba manejando”, recordó la madre de tres con mucho dolor.

El amargo episodio en Migración terminó cuando un agente se tentó el corazón y llegó a preguntarle si tenía un número para comunicarse con alguien de su familia, ya que le informó que la estaban buscando, entonces ella recordó que llevaba un número anotado y se lo dio, tras lo cual esa persona aparentemente se hizo cargo de la situación y les compró los boletos para poder viajar a Dallas, una vez que le concedieron el asilo en EE.UU.

 

 

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