Inmigrante denuncia malos tratos en centro de detención de ICE (VIDEO)

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Isaías Vásquez Godínez apenas puede moverse en la silla de ruedas en la que está. Necesita ayuda. Con dificultad cierra su mano izquierda, no ve por un ojo, y pareciera que un gran peso empuja sus hombros hacia abajo. Su fragilidad se percibe instantáneamente. Delgado y menudo, es prácticamente la mitad del hombre que entró hace un año al Centro de Detención de Stewart, la cárcel de Inmigración más grande de Georgia y que alberga cerca de 2,000 inmigrantes.

Vásquez, oriundo de El Salvador y de 31 años, fue detenido en diciembre de 2017 por la policía de la ciudad de Newnan por carecer de licencia de conducir. En cuestión de horas, fue puesto en manos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), y llevado a Stewart.

En la prisión vive un infierno del que -cuenta- quisiera salir cuanto antes, pues alega que su salud se ha deteriorado desde que está detenido.

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“Empecé a sentir un cambio a las semanas de estar acá en Stewart. Mis órganos renales ya no estaban bien y cuando yo iba a hacer mis necesidades fisiológicas, ya era diferente. Empecé a experimentar un cambio en mi orina completamente. Me preocupé cuando una noche empecé a expulsar cálculos del riñón”, manifestó el joven.

El joven fue llevado a un médico en las afueras del centro de detención, pero una vez regresó, su recuperación va cuesta arriba.

“Solo me dan ibuprofen para aliviar el constante dolor, que es casi como el de una mujer en parto. Aquí no hacen nada por ayudarnos”, detalló.

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El trato por parte de los oficiales del centro de detención es uno de los factores que más cuestiona Vásquez. Según cuenta, lo pusieron en aislamiento por no poder levantarse de una cama debido al constante dolor.

“Me mandaron a un lugar aislado que le llamamos ‘El Pozo’, por tres días. Sin ver la luz del sol y sin poder comprar en la comisaría mis artículos básicos. Fue por pedir quedarme en la cama de abajo. Le dije a la oficial que mi doctor me había dicho que ellos tenían que ayudarme a buscar una cama abajo en la litera, por mi dolor, y no quiso porque se la ‘había asignado a otro’. Intercambiamos palabras y me dijo que me ‘iba a mandar a otro lugar para que me comportara”, dijo.

Vásquez contó además que, una vez terminado su castigo, lo ubicaron en otro módulo, y ahí sufrió una aparatosa caída por las escaleras que lo dejó en silla de ruedas, con dolores en su rodilla y su brazo izquierdo.

“Ya cuando me levantan el castigo, y me llevaban a otra unidad, accidentalmente me resbalo y caigo mal por las escaleras. Los doctores vieron que no tenía sangre y no me practicaron ningún otro análisis”, añadió el salvadoreño.

El hombre también dijo que, en algún momento, un oficial de Inmigración lo había coaccionado para firmar su salida voluntaria del país.

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“Él se acerca y le pregunto: ‘¿Quién eres?’. Me dice: ‘¿Qué te importa?’. Yo te traigo algo que te conviene para que estés mejor. Incluso si tú lo firmas, tú vas a irte para tu país para tú estar mejor porque acá tú no puedes estar'”, narró.

A pesar de los presuntos malos tratos y de la circunstancia que vive, Vásquez quiere seguir luchando su caso y permanecer en el país. Quiere denunciar a toda costa las circunstancias que viven no solo él, sino los otros inmigrantes que se encuentran detenidos en Stewart.

Para el inmigrante, volver a El Salvador es regresar a la violencia de las pandillas, al miedo, pero es una circunstancia que le provoca la misma sensación que permanecer en Stewart. “Este lugar es un lugar de muerte. Un mal de muerte es lo que hay aquí”, manifestó.

MundoHispánico contactó a las autoridades de Inmigración para preguntar si las denuncias de Vásquez eran ciertas, pero la agencia negó tales acusaciones y se limitó a proporcionar la siguiente información:

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“ICE está firmemente comprometido con la seguridad y el bienestar de todos los que están bajo su custodia. Todas las instalaciones de ICE están sujetas a inspecciones periódicas, tanto anunciadas como sin previo aviso, y se ha descubierto repetidamente que el Centro de Detención de Stewart opera conforme a los rigurosos Estándares de Detención Nacional basados en el Desempeño de ICE. La instalación fue inspeccionada recientemente por un contratista externo independiente (en mayo) y tras la auditoría, encontró que la instalación cumplía con los estándares de la agencia”, dijo Bryan Cox, portavoz de ICE para la región sureste del país.

MundoHispánico también contactó a CoreCivic, empresa que maneja el centro de detención, para preguntar si habían ocurrido tales medidas disciplinarias contra Vásquez, por solo pedir una cama.

Su portavoz, Amanda Gilchrist, sostuvo que habían investigado los reclamos, pero que no eran ciertos.

Copia del reporte disciplinario en donde se detalla el incidente de la cama.

Sin embargo, MundoHispánico obtuvo copia del reporte en donde a Vásquez sí se le había puesto en disciplina por pedir quedarse en una cama en la que estaba, debido al dolor, y rehusar a moverse.

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El caso de Vásquez es tan solo uno de la veintena que denuncian los malos tratos que presuntamente reciben los inmigrantes en los centros de detención del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) como Stewart, Irwin (ambos en Georgia) o LaSalle (Louisiana).

De hecho, este año, tanto ICE como Core Civic, empresa que maneja el centro de detención de Stewart, han sido objeto de demandas por parte de organizaciones como Southern Poverty Law Center, por presuntamente forzar a los detenidos a trabajar por solo $1 al día y no permitirles el acceso adecuado a sus abogados, entre otras denuncias.

“Los oficiales buscan maneras de hacernos sentir mal, a propósito. Nos humillan. Nos llaman ‘perros’ y tiran nuestras cosas al suelo”, es una de las denuncias de Guillermo, un detenido en Stewart, según reportes recientes del Southern Poverty Law Center.

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