Infracción por exceso de velocidad terminó en zafarrancho entre policías e hispanos

Infracción terminó en zafarrancho entre policías e hispanos

Pero el policía y el hispano esposado frente al capó de la patrulla solo voltean y le miran. Él toma al sujeto y le lleva hacia la patrulla.

En tanto, pasan de lado, veloces, dos patrullas que se han sumado a la persecución del que salió corriendo y a quien no han podido capturar.

Entonces, el conductor de la camioneta vuelve a aparecer en primer plano, saliendo de la patrulla y llevado del brazo por otro agente. La persona cojea. Quizá esa sea la razón del ruido semejante a una detonación que parece escucharse minutos antes.

 

No hay información adicional sobre la grabación, ni los motivos de la detención, ni el desenlace de esta infracción terminó en zafarrancho. Lo cierto es que, si uno es detenido por la policía, más le vale seguir todas las indicaciones y no hacer el menor movimiento que pueda interpretarse como resistencia, porque la respuesta de la policía es previsible: la aplicación superlativa de la fuerza física y sicológica con los gritos.

Acaso, también, lo más sensato sea no hablar en español, por que “hispano”, en el argot policiaco, es como referirse a un delincuente. Eso hay que aceptarlo. Se oye feo, pero es la realidad que priva para los hispanos y los policías que buscan perseguirles, amén el menor de los pretextos. No en todos los casos, pero sí en la mayoría.

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