Iba en bicicleta de un condado a otro para poder asistir a su escuela (VIDEO)

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Para Moisés Enrique Alas la vida siempre se ha tratado de tomar decisiones. El joven de 19 años, original de El Salvador, tuvo que elegir la más dolorosa de ellas hace tan solo dos: migrar de su país para buscar un mejor futuro en Estados Unidos.

El camino no era fácil, y Alas lo sabía, pero el 1 de abril estaba listo para cruzar el desierto y pedir asilo en la frontera.

“Me motivó a moverme muchas cosas. La situación que estaba viviendo con mi familia. Ellos tenían que pagar mis estudios, los de mis hermanos… La situación económica. Además, la situación política y social del país. Las pandillas, la delincuencia, la falta de trabajo. Yo también en mi escuela, no veía futuro en mi país y contemplaba la opción de moverme acá donde iba a tener mayores oportunidades”, contó el joven estudiante.

Alas recuerda cada detalle de su travesía, en donde sintió miedo, pero eso no lo detuvo. Para él, se trató de un proceso que también le sirvió de aprendizaje.

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“Recuerdo muy bien cuando salí de mi casa el 1 de abril y llegué aquí a Smyrna el 23 de junio. Fueron casi tres meses de travesía. La gente se iba quedando, dependiendo de su destino. Conocí lugares de Guatemala, México, también fuimos parando por estaciones. Y ya cada vez iba quedando menos gente porque cada quien tiene su destino”, narró a MundoHispánico.

Una vez llegó a Georgia, los retos eran otros. Alas tuvo que enfrentar dificultades económicas, y la encrucijada de si trabajaba para poder mantenerse o si seguía estudiando.

“Yo estaba viviendo con mis tíos pero ellos querían que yo trabajara porque me decían que yo ya tenía una edad, pero yo quería sacar mis estudios. Entonces, tuve dos opciones. La opción de dejar la escuela y mejorar mi vida económica en el momento por medio del trabajo. Y tuve la otra opción que fue la que al final tomé, que fue trabajar, y estudiar a la misma vez con un progreso que tomaría un poco más de tiempo”, explicó.

Fue entonces cuando el joven continuó sus estudios en la Campbell High School y logró conseguir trabajo por las noches.

Sin embargo, más adelante, sus tíos se mudaron, y, durante todo un semestre, tuvo que viajar de un condado a otro en bicicleta y durante invierno, para poder acudir a la escuela en donde estaba completando sus estudios y recibiendo asesoría de sus maestros.

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“Estuve a punto de dejar la escuela y me di cuenta de que había una trabajadora social que ayudaba a los hispanos y ella se llamaba Rocío Romero. Y le dije: esta situación está pasando con mis familiares. Y ella me dijo que me podía ayudar a conseguir un lugar donde vivir y contactos para encontrar un trabajo. Contactamos a la persona del apartamento y ya luego vino el trabajo adecuado”, contó Alas.

Para Alas, Romero representó ayuda providencial. “Yo le digo a ella que es como mi segunda mamá”.

Hoy, el estudiante sigue enfrentando dificultades, pues incluso toma transporte público en las mañanas para ir a estudiar y servicio de Uber en las noches para poder ir a trabajar, ya que no tiene auto y aún espera por sus documentos.

“Los estudios siempre han sido lo mío, en lo que me desahogo. Es una de las cosas que me ha ayudado bastante”, reflexionó.

Sin embargo, para el joven, nada parece ser un impedimento. Ni el desierto, ni la soledad, ni el dinero, ni vivir lejos de los suyos, y muchos menos, pedalear bajo el frío para llegar a su escuela. Para Alas, los sueños son alcanzables si se trabaja a favor de ellos. No tiene ninguna duda de ello.

“Espero ir a la universidad y estudiar ingeniería de computadoras. Así como me han dado apoyo en la escuela, confío en que recibiré apoyo para la universidad, y espero ir”, dijo.

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