Hispano pagó por trabajar y ahora es un exitoso empresario en Atlanta

  • Un bartender uruguayo en Atlanta pasó de atender 12 a 100 fiestas al año con su empresa de servicios de bebidas para banquetes
  • Sus inicios fueron difíciles, incluso dice que pagó por trabajar y darse a conocer para después poder lograr contratos 
  • “Disfruto lo que hago porque amo mi trabajo”, asegura el inmigrante sudamericano que llegó a Estados Unidos padeciendo carencias e incluso durmiendo en la calle con su familia

Nicolás Poggi, propietario de Flair and Drinks USA -un negocio de cocktelería para banquetes- es un uruguayo que hace seis años pagó por trabajar -literalmente “pagar”- para dar a conocer su giro en sus inicios, pero hoy ambienta en Atlanta un promedio de cien fiestas al año.

Al estilo de Tom Cruise en la película “Cocktail”, Nicolás Poggi es un showman de la barra que mientras prepara compuestos y cócteles, hace malabares con vasos y botellas como un consumado bartender.

Sus habilidades suelen ser grabadas con celular por los comensales en los banquetes cuando despacha las bebidas, siempre auxiliado por sus asistentes.

El uruguayo ha ensamblado las barras que él mismo ha diseñado y los recursos de la escenografía que también él ha ideado para concretar su negocio, pero no siempre fue así.

Como sucede a muchos hispanos llegados a tierras estadounidenses, el principio fue solitario y desalentador.

Poggi llegó a Atlanta luego de laborar muchos años como bartender en su natal Uruguay.

“Llegué aquí por mi familia y a las pocas semanas la pasé mal, estuve viviendo en la calle, sin dinero para comer”.

En esos primeros días, relata, y con todos esos momentos malos, “mi primer pensamiento fue preguntarme: ¿Qué hago acá, en Estados Unidos?, pero decidí continuar”.

Hispano pagó por trabajar y ahora es un exitoso empresario en Atlanta

Facebook

Su primer trabajo fue limpiando casas un par de días a la semana con una señora que le pagaba 9 dólares la hora, y en un restaurante se ocupó como food runner de jueves a domingo, cinco horas al día y 9 dólares por hora.

Posteriormente, consiguió un trabajo mejor en el negocio de la construcción.

“Cuando cobraba mi semana compraba dos maderas, luego una y así fui haciendo hasta que tuve los materiales suficientes para crear mi primer bar”.

Sin embargo, el problema fue dónde armar barras de bar y a quien darlas a conocer para fiestas.

“Nadie paga por algo que no conoce”.

Entonces, lo que hizo fue pagar para ir a los eventos y trabajar para que la gente le viera y conociera sus servicios y productos. De nueva cuenta fue difícil al principio porque era un servicio poco atractivo.

“Después, gracias a Dios, fue ir de boca en boca y el primer año hicimos unos 12 fiestas pagando para ir a ellos. El siguiente año tuvimos unos veinte; se empataba la plata, sin ganar dinero, pero nos dábamos a conocer cada vez más. Fue a partir del tercer año, el cuarto y el quinto que este sueño creció más y pasamos de hacer 12 fiestas a un promedio de 100 fiestas el año pasado”.

Ser bartender o barman, como se llama en Uruguay, es una profesión donde se hace lo que se ama asegura Poggi.

“Cuando uno ama lo que hace es como que no se va más a trabajar, eso me lo recomendó un profesor cuando hice mis cursos de bartender:  Ustedes busquen una profesión que amen hacer y no van a trabajar nunca más. Pensé: Qué es eso, está loco, qué está diciendo…”.

Hispano pagó por trabajar y ahora es un exitoso empresario en Atlanta

Facebook

Pero el profesor tenía razón.

“Cuando atiendo mis servicios, realmente no siento que voy a trabajar, siento que voy al lugar donde me encanta estar y hacer lo que amo, y eso los clientes también lo ven y notan y disfrutan de esa misma manera. Disfrutas lo que haces, me dicen; sí, les digo, porque amo lo que hago”.

El servicio de cocktelería en las fiestas particulares ha tenido un crecimiento constante en Estados Unidos en la última década.

Seguir leyendo: Siguiente >

Seguir leyendo:
Siguiente >

Search

+