Crónica: Aunque sabe que lo matarán, él insiste en su inocencia

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Lo último grave que me pasó es que como soy el único hispano en el pasillo de la muerte, un moreno (reo afroamericano) por diferencias raciales comenzó a provocarme. Yo lo ignoraba porque solo eran palabras, pero un día se me fue encima y como era más grande y fuerte me dio una golpiza que me mandó directo a la clínica del hospital. Lo triste es que nadie se metió a defenderme. Hasta entonces descubrí que aquí uno está solo en los momentos de necesidad.

Actualmente estoy con malestares en mis tobillos, creo que de tanto caminar en el asfalto porque es lo único que pisamos todo el tiempo. Pienso que los zapatos de militares que nos dan anualmente también han contribuido con esa dolencia.

MH: ¿Estás arrepentido de lo que hiciste?

JA: No, porque yo no hice nada. La policía de Gwinnett me inculpó porque no tenían a nadie más y como el caso fue sonado, no querían verse como negligentes.

MH: ¿Pero hay testigos que te acusaron, incluso hasta tu mismo hermano te incriminó?

JA: Es cierto, mi hermano habló más de la cuenta, pero porque lo presionó la policía. El único error que yo cometí es prestarle mi carro al sujeto que cometió los delitos. Él huyó en mi auto después del suceso y eso fue lo que me incriminó a mí. Por eso es que él huyó y yo me quedé, porque el que nada debe nada teme, pero me equivoqué, de mi casa me fueron a sacar para utilizarme de chivo expiatorio.

Archivado como: Hispano condenado a muerte

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