Crónica: Aunque sabe que lo matarán, él insiste en su inocencia

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MundoHispánico (MH) ¿Cómo ha sido tu estadía en prisión durante todo este tiempo?

Joaquín Arévalo (JA): Creo que ninguna cárcel tiene porque ofrecer a sus internos una estadía gratificante, pero mi condición ha sido muy especial. He sufrido agresiones e irrespeto a todos mis derechos como ser humano. Ser condenado a muerte es muy duro en este país, somos vistos como lo peor, se nos trata peor que a las bestias. Mi caso es diferente, porque soy de los pocos que casi nunca reciben visitas. Mis padres me vienen a ver desde El Salvador una vez por año.

MH: ¿Puedes narrarme algunas de esas agresiones?

JA: Claro. En mi primer año de estar preso me enfermé, por la falta de higiene en la cárcel. Pasé durante tres días con una fiebre y un dolor de huesos que hasta gritaba pidiendo ayuda, y nadie me atendió, me sané de milagro.

Posteriormente el dispensador de agua que había en mi celda se tapó y comencé a llamar a los carceleros para que suplieran esa necesidad, pero no me hicieron caso. Después de varios días sin beber líquidos, me sentía débil y me vi en la necesidad de tomar agua del inodoro, solo que lo hacía antes de hacer mis necesidades fisiológicas, así pasé durante dos largas semanas.

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