Hispano con 99% de chance de ser deportado venció al sistema y se queda

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  • Ángel Aldana, inmigrante mexicano, llegó a los Estados Unidos hace 28 años.
  • Ha librado una larga lucha por su condición de indocumentado.
  • Cuando estaba a punto de ser deportado, un giro inesperado le devolvió la esperanza y la tranquilidad.

Ángel Aldana, era un hispano con 99% de chance de ser deportado… pero venció al sistema y se queda en Estados Unidos, según AL.com.

Vivió preocupado por su condición de indocumentado durante más de dos décadas, pero ahora su vida, y la de sus hijos, ha cambiado para siempre.

Es que, esta semana, un juez de inmigración en Atlanta dictaminó que se debería permitir que el hombre de 49 años permanezca en el país.

Lo que consiguió Aldana es muy raro, de hecho, sólo tiene éxito en 1 a 2 por ciento de los casos.

La historia inmigrante de Ángel empezo en 1991, cuando llegó desde Hidalgo, México, a Arizona buscando mejores horizontes.

Sobrevivió unos años como trabajador agrícola y después se mudó a Birmingham, donde encontró trabajo en restaurantes chinos.

Podía hacer eso porque los propietarios ofrecían vivienda a los trabajadores inmigrantes, que a menudo se encontraban excluidos del mercado de alquiler.

En aquella época, Ángel se enamoró de una mexicana, también de Hidalgo. Con ella tuvo dos hijos, un niño y una niña, pero, después de 10 años, se separaron y Aldana se quedó con la custodia de ambos niños.

Era una situación difícil. Ser padre soltero con dos hijos, el menor de tan solo dos años, complicaba mucho las cosas… pero Aldana nunca se rindió.

Trabajaba 12 horas al día y recibía ayuda de vecinos y amigos para poder criar a los pequeños.

Tenía, además de la incertidumbre y miedo constantes por ser inmigrate, un problema extra. Su pequeñito siempre estaba enfermo. Hasta que le diagnosticaron el síndrome de Klippel-Trenaunay, un trastorno muy raro que afecta los vasos sanguíneos y los tejidos blandos.

Tuvieron que operar al hijo de Aldana varias veces para abordar las complicaciones del trastorno. El hombre viajaba entre Birmingham y Boston para ver especialistas que trataban la condición poco conocida. Pero sus problemas de papeles ya le estaban pesando mucho.

Así que, como sus dos hijos eran ciudadanos, Aldana decidió contratar a un abogado y obtener un estatus legal.

Para ello consultó con el abogado Douglas Cooner, quien presentó una solicitud de asilo para Aldana. El problema era que Aldana no calificaba para el asilo, ya que había estado en el país durante más de un año y no había huido de la violencia o la persecución.

Cooner lo sabía pero igual presentó la solicitud, ya lo había hecho para otros clientes en varios otros casos.

En realidad, Cooner empeoró las cosas para Aldana. Lo puso en el radar de las autoridades de inmigración, y luego ignoró las audiencias, poniéndolo en peligro de deportación.

Hispano con 99% de chance de ser deportado, venció al sistema

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Pero Ángel Aldana confiaba en su abogado… hasta que descubrió que había sido engañado después de ver a Cooner en las noticias. Su abogado había sido acusado de robo y de práctica no autorizada de la ley. Para entonces, los procedimientos de deportación habían comenzado para Aldana.

Fue entonces cuando apareció Jessica Vosburgh, abogada y directora ejecutiva de Adelante Alabama, una organización de derechos de los inmigrantes, en la vida de Ángel Aldana.

Ella conocía al atribulado padre y sabía que era un hombre de principios, que luchaba su propia desgracia sin perder los vaores y que era un hombre de iglesia y un pilar de la comunidad inmigrante. Esas cualidades podrían convertirlo en un buen candidato para una rara petición de cancelación de expulsión.

Si  Vosburgh pudiera probar que su expulsión causaría “dificultades extremas y excepcionalmente inusuales” a sus hijos ciudadanos, se le podría permitir quedarse.

El gobierno federal limita el número de cancelaciones de expulsión a 4.000 cada año. Charles Kuck, un abogado de inmigración con sede en Atlanta, ha manejado cientos de estos casos y dijo que son excepcionalmente difíciles de probar.

“Básicamente tiene que ser una situación en la que sería desmesurado sacar a esta persona del país”, dijo Kuck.

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