Gobernador republicano pide a Trump enviar más inmigrantes a Utah

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  • En una carta dirigida a Trump, el gobernador republicano de Utah manifestó que no quería reducir el número de inmigrantes en su estado.
  • En otoño, Trump firmó una orden ejecutiva que otorga a los estados y ciudades la autoridad para vetar los reasentamientos de refugiados.
  • El gobernador indicó que los migrantes se han convertido en “empleados productivos y ciudadanos responsables”.

En una carta dirigida a Trump, el gobernador republicano de Utah manifestó que no quería reducir el número de migrantes en su estado y le pedía al presidente que enviara más.

Este otoño, el presidente Trump firmó una orden ejecutiva que por primera vez en la historia otorga a los estados y ciudades la autoridad para vetar los reasentamientos de refugiados, según reseñó el Washington Post.

Esta medida alarmó a los defensores de los refugiados que temen por una xenofobia desmedida de parte de gobernadores y alcaldes que buscan hacer uso de sus credenciales antiinmigrantes al no permitir refugiados.

Aunque eso sigue siendo una posibilidad, en Utah, conocido como un estado profundamente conservador, devoto y mayormente blanco, la respuesta ha sido todo lo contrario.

El gobernador Gary R. Herbert, un republicano que se ha alineado con el presidente Trump en la muchísimas oportunidades le escribió una carta al mandatario a finales de octubre donde le manifestaba que no quería mantener a los migrantes fuera de su estado ni reducir el número de ellos, por el contrario, le pedía a Trump que enviara más.

“Empatizamos profundamente con las personas y los grupos que se han visto obligados a abandonar sus hogares y nos encanta darles un nuevo hogar y una nueva vida”, escribió el gobernador Herbert.

Asimismo, indicó que los migrantes se han convertido en “empleados productivos y ciudadanos responsables”. Señaló que han sido un activo para Utah y no una responsabilidad.

El Washington Post indicó que los republicanos en la legislatura estatal respaldaron rápidamente a su gobernador, atreviéndose a desafiar a un presidente que se ha mostrado intolerante con los migrantes.

Lo mismo hicieron los miembros republicanos de la delegación del Congreso del estado, los republicanos en los ayuntamientos y los demócratas de Utah.

“Tengo que ser honesto: no tengo idea de por qué es un problema partidista a nivel nacional. Nunca ha sido uno aquí”, señaló Brad Wilson, el presidente republicano de la Cámara del estado. “Independientemente del partido político que seamos, valoramos a estas personas”.

Desde Ronald Reagan hasta Barack Obama, todos los presidentes en las últimas décadas han tratado de reforzar un programa de inclusión como una forma de buena voluntad y prestigio internacional al tiempo que fortalecen los lazos entre personas de distintas nacionalidades en las comunidades.

Este no ha sido el caso de Trump. El presidente redujo en septiembre el número anual de migrantes, llegando a un límite de 18.000 personas, una cifra mínima en la historia de EE. UU.

El mandatario ha tildado a los migrantes de “caballos de Troya” violentos.

En una manifestación en octubre en Minnesota, sus partidarios abuchearon cuando hizo mención de los refugiados somalíes y luego vitorearon cuando el presidente anunció que había dado a los estados y ciudades la oportunidad de rechazar a los migrantes.

“Créanme, ningún otro presidente haría eso”, declaró Trump en esa oportunidad.

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