Hermanas muertas volvieron del Más Allá: el escalofriante caso Pollock

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  • La familia Pollock perdió a sus dos hijas en un accidente de tráfico
  • Años más tarde, la madre tuvo gemelas idénticas
  • Pero pronto la felicidad se volvió misterio cuando se dieron cuenta de que las gemelas tenían los recuerdos y marcas de sus hermanas muertas

La familia Pollock, como todos los domingos, caminaba hasta la iglesia de Hexham, en Whithley-Bay frente al Mar del Norte en Inglaterra para la misa semanal. Era el mediodía del cinco de mayo de 1957, según Psi Encyclopedia.

Los padres, John y Florence, dejaron que las dos hijas que tenían, Joanna de 11 años y Jacqueline de seis, caminaran delante de ellos para asegurarse buenos lugares en el templo.

Como todos los niños, Joanna y Jacqueline, corrían divertidas y con prisa, sin pensar que podría sucederles nada malo.

Pero se equivocaban. La mañana de domingo soleado de mayo que habían planificado como tranquila y familiar, dio un giro inesperado.

John y Florence no sabían que habían dado el último beso a sus pequeñas esa mañana. Tampoco sabían que no las verían más jugar y reír.

Antes de llegar a la iglesia, las niñas cruzaron sin mirar y fueron atropelladas, ambas, por un auto que salió de una bocacalle.

Los padres, al igual que la comunidad, quedaron devastados y sumidos en el dolor de haber perdido de forma tan trágica a las niñas. Durante un año, los pobres padres vivieron luto infinito de sus niñas.

Pero después decidieron que tenían que seguir con sus vida y atesorar el amor que tendrían siempre por las niñas y continuar.

El matrimonio aún se amaba mucho, así que las noticias de un nuevo embarazo colmaron de felicidad a todos.

Gemelas Pollock

Gemelas Pollock, 1966. Gillian y Jennifer. (Photo by Chris Paterson/Mirrorpix/Getty Images)

El cuatro de octubre de 1958 la sorpresa y bendición fue doble. Nacieron dos gemelas idénticas para maravilla de los padres, Jennifer y Gillian.

Parecía que el destino les hubiera querido compensar por la pérdida de Joanna y Jacqueline… pero no tenían idea de qué tanto se había cumplido su deseo de volver a abrazar a sus hijas muertas.

Al poco tiempo de nacidas, John se dio cuenta de que una de las gemelas Pollock, Jennifer, tenía una mancha en la frente en el mismo sitio donde su hermana difunta, Jacqueline, tenía una cicatriz. Además, también compartía con la hermana fallecida una marca en la cintura.

Sin embargo, Gillian, la otra gemela, no tenía esas marcas de nacimiento a pesar de que eran idénticas.

Los padres estaban extrañados pero lo dejaron pasar y se mudaron con las bebés de tres meses a White Bay para dejar atrás el pasado y la tristeza y comenzar de nuevo.

Hicieron una vida feliz y normal en su nuevo lugar y las gemelas crecieron normalmente.

Cuando cumplieron dos añitos empezó a suceder algo que aún la ciencia no puede explicar.

A los 24 meses, ya pudiendo hacerse entender con un lenguaje de bebés, las gemelas comenzaron a preguntar por los juguetes de sus hermanas muertas ¡como si fueran de ellas!

Jhon les dio a las pequeñitas a los tres años las muñecas de sus hermanas, que había guardado como recuerdo en el desván, y las gemelas las reconocieron como regalos de Santa Claus y las llamaron por los nombres que les habían dado sus hermanas en vida. Sin dudar, tomaron las muñecas y las reconocieron como Mary y Susan.

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