Acusan a líderes de una iglesia en California de fraude migratorio

  • Líderes de una iglesia de Los Ángeles, California, han sido acusadas de engañar a migrantes con fraudes migratorios.
  • A las acusadas se les imputan delitos de conspiración para cometer tráfico de trabajo forzado, inmigración y fraude matrimonial.
  • Las víctimas denunciaron que sufrían abusos físicos y psicológicos si no cubrían las cuotas diarias que les exigían las acusadas.

Tres funcionarias de una iglesia de Los Ángeles con sede en Filipinas han sido acusadas de formar parte de una supuesta trama para engañar a sus seguidores para convertirlos en recaudadores de fondos y organizar matrimonios falsos para mantenerlos en Estados Unidos, reseñó The Associated Press.

Agentes federales detuvieron a líderes locales de la iglesia Reino de Jesucristo durante una redada el mes pasado y fueron acusadas el miércoles.

Se les imputan delitos de conspiración para cometer tráfico de trabajo forzado, inmigración y fraude matrimonial, entre otros, reportó Los Angeles Times.

Guia Cabactulan, de 59 años de edad, era la máxima responsable de la iglesia en Estados Unidos, según la acusación.
Marissa Dueñas, de 41 años, gestionaba presuntamente las cuestiones migratorias como “líder de recursos humanos”, y los investigadores creen que Amanda Estopare, de 48 años de edad, controlaba la recaudación de fondos y envió dinero a los líderes de la institución en Filipinas, publicó el diario el jueves.

Un juez ordenó que las tres mujeres fuesen detenidas tras su arresto el mes pasado. Los abogados de Cabactulan y Dueñas no respondieron de inmediato a peticiones de comentarios del Times.

En los registros judiciales no quedó claro si Estopare estaba representada por un letrado.

Israelito Torreón, un abogado de la iglesia en Filipinas, negó anteriormente todas las acusaciones. Según Torreón, todo el asunto derivó de una campaña orquestada por antiguos miembros descontentos “para vengarse” y arrastrar a la congregación y a su líder, Apollo Quiboloy, “a un atolladero de vergüenza, descarada humillación y derrota”.

Quiboloy no fue acusado ni identificado por su nombre en los registros judiciales. Fiscales y agentes se refirieron únicamente al “líder” del culto, apuntó el Times.

Los trabajadores que dicen que lograron escapar de la iglesia contaron al FBI que habían sido enviados por todo el país en largas jornadas de trabajo para pedir donaciones para la caridad de la institución, y sufrían abusos físicos y psicológicos si no cubrían las cuotas diarias, según una declaración jurada presentada el mes pasado en apoyo a los cargos.

Una mujer le dijo al FBI que solicitó dinero cantando en restaurantes y vendiendo productos horneados; otro describió la mendicidad fuera de centros comerciales, tiendas Walmarts y Home Depots.

Todo el dinero que gastaron en alimentos, alojamiento o necesidades médicas salió de su cuota diaria en efectivo. “Por esa razón”, dice la acusación, “a menudo se saltaban las comidas y dormían en sus vehículos mientras recaudaban fondos”.

Los inmigrantes se convirtieron esencialmente en trabajadores a tiempo completo, a veces denominados “trabajadores milagrosos“, en una cruzada para recaudar dinero para la organización sin fines de lucro llamada ‘Children’s Joy Foundation USA’, que supuestamente beneficiaría a los niños pobres en su tierra natal.

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