Familia mexicana apostó a sus raíces y consolidó su propio negocio de artesanía

Redacción MundoHispánico
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  • La mexicana Verónica Salazar llegó con su familia a los Estados Unidos en 1996
  • Luego de varios años de trabajo decidió emprender en el negocio de la artesanía mexicana en EE.UU., aprovechando el apoyo de su esposo y el talento de sus hijas
  • Esta emprendedora mexicana contó a Mundo Hispánico sobre el esfuerzo que hicieron para fundar “Arte Terrestre”, artesanía mexicana autentica

 

La creatividad mexicana brilla con luz propia en Estados Unidos, gracias a una familia que apostó a sus raíces y logró consolidar su propio negocio de artesanía.

La artesanía mexicana tiene ahora su embajadora en Norteamérica. Esta es la historia de Verónica Salazar y su familia, quienes apostaron a la autenticidad de sus orígenes.

La fascinante artesanía mexicana está en cada rincón de los Estados Unidos gracias aquellos inmigrantes que apostaron, sin miedo, a sus costumbres para abrirse camino en el competitivo mundo del emprendimiento.

Y es que la llegada de millones de mexicanos, buscando el sueño americano, ha permito un encuentro cultural con raíces prehispánicas.

Los hermosos y espectaculares alebrijes, sombreros de charro, La Catrina, muñecas de cartonería, cerámica, las tradicionales piñatas y objetos hechos de madera y fibra, integran la artesanía mexicana que hoy por hoy defiende la hispana Verónica Salazar, junto a su familia, en los Estados Unidos.

Su tenzón y constancia ayudaron a establecer su propio negocio en Norteamérica llamado “Arte Terrestre”, empresa dedicada a vender artesanía mexicana lejos de la tierra del mariachi y el guacamole.

Familia mexicana apostó a sus raíces y consolidó su propio negocio de artesanía

Familia mexicana apostó a sus raíces y consolidó su propio negocio de artesanía. Foto; Mundo Hispánico

Familia mexicana consolida su propio negocio de artesanía

La inmigrante Verónica Salazar nunca quiso despegarse de sus origines cuando un día decidió emigrar a los Estados Unidos, tras presentarse una oportunidad de oro.

La ansias de progresar y salir adelante la condujo a un destino próspero y tentador de cual dice con mucho orgullo “todo se puede”.

“Nosotros llegamos a los Estados Unidos en 1996 para empezar una nueva vida con mi esposo y mis hijas, dejar al resto de la familia fue un proceso difícil”, cuenta Verónica Salazar.

La mujer hispana, quien se desempeñaba como ama de casa en México, sabia que el cambio de vida sería fuerte, por lo que se armó de valor para trabajar y ayudar a su esposo con los gastos antes de fundar su empresa de artesanía mexicana.

Mientras su esposo trabajaba como topógrafo, Verónica Salazar tocaba las puertas en varias empresas.

Reveló que su primer trabajo fue en una cadena de comida rápida, donde ganaba siete dólares la hora, afirmando que era un empleo bien pagado.

De allí se integró a Macdonad´s devengando 5.50 dólares la jornada diaria laboral, a pesar del desmejoro económico continuo su labor, hasta que un día decidió retirarse para ayudar a su esposo en las labores de topografía como ayudante.

“Yo sabía lo que él hacía, pero no tenía idea cómo se trabajaba”, dijo Verónica Salazar, quien reveló que a pesar de desconocer es tipo de actividad de campo se aferró a sus capacidades y se convirtió en ayudante de topografía.

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