Ombudsman México: 43 estudiantes pudieron morir en basurero


La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) presentó el miércoles por la noche un informe sobre la desaparición de 43 estudiantes en 2014 que podría avalar la versión oficial de los hechos, que dice que fueron quemados en un basurero del sur de México, una hipótesis descartada por el grupo de expertos internacionales que investigó el caso.

El documento, presentado tres días antes del final del gobierno de Enrique Peña Nieto y que contiene diversas recomendaciones para las autoridades, supone el primer espaldarazo a la tesis de la Procuraduría General de la República, cuyo trabajo ha sido muy cuestionado tanto por los expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, como por la propia justicia mexicana y hasta por la CNDH.

En el vertedero de Cocula, localidad cercana a Iguala _que es donde desaparecieron los estudiantes_, fueron incineradas al menos 19 personas “que pueden corresponder” con los alumnos de magisterio de la Normal Rural de Ayotzinapa, cuyo destino todavía se desconoce, indicó Luis Raúl González Pérez, presidente de la Comisión.

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La existencia de los restos se conocía, pero no se habían vinculado con este caso ya que el basurero fue durante años un lugar donde el crimen organizado eliminaba a sus víctimas.

La CNDH los relaciona ahora porque asegura que pertenecen a personas de edad similar y porque, según sus nuevos peritajes, sí hubo un incendio en ese lugar en la fecha de las desapariciones, el 26 y el 27 de septiembre de 2014.

Lo más llamativo es que el informe indica que en el vertedero se localizó un resto óseo que a finales de 2016 dio positivo con el ADN de un estudiante, aunque nadie informó de ello.

Hasta ahora solo se había hallado un trozo de hueso totalmente identificado mediante ADN, que correspondía al alumno Alexander Mora.

También se localizó otro resto óseo que arrojó una coincidencia parcial con un segundo joven, Jhosivani Guerrero, pero ni la fiscalía federal ni el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), los peritos de las víctimas, consideraron el resultado como concluyente porque la prueba empleada, de ADN mitocondrial, no es de plena fiabilidad.

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