Dos hispanos son las víctimas mortales de la explosión en Houston

David Dorantes
Actualizado en

  • Explosión en Houston: Frank Flores y Gerardo Castorena, dos padres de familia hispanos, son las víctimas fatales de la tragedia que enluta a toda una ciudad.
  • Los dos hombres habían llegado dos horas antes a su trabajo, de su hora marcada, para pasar un tiempo en el gimnasio de la compañía antes de comenzar sus labores.
  • La empresa en donde ocurrió la desgracia ya había sido multada en una ocasión por no haber pasado la inspección en el manejo de sus residuos tóxicos peligrosos.

Los hispanos Frank Flores y Gerardo Castorena son los dos fallecidos por la explosión en una fábrica en Houston el viernes 24 de enero en la madrugada.

Sylvester Turner, Alcade de Houston, y Samuel Peña, jefe del Departamento de Bomberos de Houston (HFD, por sus siglas en inglés), revelaron en un comunicado oficial la identidad de los fallecidos, quienes eran trabajadores de la empresa Watson Grinding and Manufacturing en la que explotó un tanque con 2 mil litros de propileno a las 4:15 a.m. del viernes en el 4515 Gessner Road, en el vecindario de Spring Branch.

Castorena y Flores, de acuerdo a las autoridades, no entraban a su turno laboral sino hasta las 6:00 a.m., pero llegaron dos horas antes para usar el gimnasio que la compañía tenía en el lugar.

Las muertes de Castorena y Flores, ambos de 45 años, han causado una profunda conmoción en Houston en general y en la comunidad hispana en particular ya que los dos hombres eran el único sustento de sus familias, según las autoridades.

Nelson Martínez, vecino de la zona de Spring Branch en donde ocurrió la explosión, detalla que cuando él salió de su casa para ir a trabajar en una bodega de una cervecería al este de Houston, alrededor de las 4:00 de la madrugada, sintió un olor penetrante que lo alarmó.

“Algo ya andaba mal, porque yo siempre tomo la (avenida) Gessner para ir hacia el I-10 (carretera interestatal) y cuando pasé por la fábrica que explotó sentí un hedor muy fuerte como a gasolina”, rememora Martínez y detalla que cuando ya “iba como en la Long Point (a una milla del accidente hacia el sur), la troca se me sacudió muy fuerte y a luego vi el flamazo por el espejo. Estuvo feo. Hasta pensé que había sido un bombazo. Qué pena que hayan muerto hispanos”.

Martínez, de 51 años, esperaba la noche del viernes afuera de la zona que el Departamento de Policía de Houston (HPD, por sus siglas en inglés) acordonó a varias cuadras a la redonda de la zona del siniestro a que le dejaran pasar para ir a su domicilio para sacar unos papeles que necesita para su hija y su esposa y que ellas, a la carrera, olvidaron sacar.

En total, de acuerdo a las autoridades, 200 casas alrededor de la zona fueron dañadas en su estructura por la explosión y un total de 300 fueron desalojadas por precaución en uno de los peores accidentes de este tipo que se recuerden en Houston.

Gerardo Castorena es uno de los dos padres de familia hispanos que fallecieron en la explosión en Houston. (Foto: Cortesía de la familia Castorena)

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