Policía malo y policía bueno: 10 maneras de replantearte tu estilo de disciplina

La disciplina es necesaria para poder enseñar a tus hijos que se considera bueno y malo. Aquí te ofrecemos unos consejos para (...)

Compartir
Suscríbete
Suscríbete a Nuestro Boletín
Recibe por email las noticias más destacadas
Shutterstock

Nadie quiere ser asociada con una mala crianza, ¿verdad? Has dominado el arte de cambiar el pañal con una mano. Puedes anticipar el humor, las necesidades, temperatura y hambre de tus hijos. Incluso podrías pensar que lo has logrado, que has aprendido todo. Esta sensación puede llegar relativamente temprano en la relación padre-hijo, con frecuencia en el primer año. Sin embargo, cerca de ese momento te darás cuenta de que la cima de la primera montaña te da una gran vista de la mucho más grande montaña que tienes adelante.

Como el renombrado pediatra neoyorquino Michel Cohen escribe en The New Basics, “Uso el término laissez faire con frecuencia en este libro, pero no lo verás en esta sección. La disciplina es trabajo duro es un área del cuidado infantil que no se solucionará sola, por mucho que quisieras.” Para escalar este Everest, muchos padres recurren a los consejos de expertos y la guía general de compañeros, mentores y doctores como Cohen. Si eres una madre primeriza, quizá quieras algo de guía. Si sientes que lo único que haces últimamente es gritar, aquí hay algunas maneras de refrescar tu técnica y pensar de manera diferente.

1. Enseña, no prediques

Shutterstock

Mantén en mente que la palabra ‘disciplina’ viene de la misma raíz que ‘discípulo’. Disciplinar a tu hijo debería enseñarle algo; un nuevo comportamiento, un mejor enfoque, una manera diferente de lidiar. La meta esencial es pedagógica.

2. Infórmate acerca de la disciplina

Hay líneas de pensamiento en particular sobre la disciplina, desde acercamientos basados en estándares psicológicos del siglo XX hasta rutas nuevas y alternativas como Conscious Discipline y RIE. Mucha de la información está disponible en forma de libro o incluso cursos ofrecidos a través de escuelas, centros de paternidad e instituciones religiosas.

3. Conoce tu estilo

Una madre aplicando disciplina a su hija enojada
Shutterstock

De acuerdo a la American Mental Health Association, todos los tipos de disciplina pueden clasificarse en una de tres categorías: Permisivo, Autoritario y Autoritativo. Mientras que el primer tipo de padre no tiene disciplina y muestra mucho afecto, el segundo es demasiado demandante y nada afectuoso. Un padre autoritativo se ha visto como el más efectivo, equilibrando las demostraciones de amor y afecto con el establecimiento de límites.

4. Combina tu forma de disciplina

No tienes que elegir un estilo o sistema enteramente sino que puedes mezclar aspectos que encajen contigo y tu hijo. Así como cada persona es única, así lo es cada relación padre-hijo. Combina cualquier mezcla de técnicas, sugerencias y consejos que te den buenos resultados y se sientan bien.

5. Sé un modelo a seguir para tu hijo

Shutterstock

La mala crianza empieza con un mal modelo. Tienes que aprender a controlar tu temperamento, no ser demasiado “adulta” en tu estilo de disciplina. Es importante que tu hijo te vea expresar la decepción de manera tranquila y que te vea dejándolo ir una vez que haya cambiado su comportamiento.

6. Sé clara

Es mejor hablarle a un niño en afirmaciones en lugar de preguntas. Puedes tener un mejor efecto con una combinación de algunas palabras cortas y el tono correcto que con horas de luchas de poder.

7. Sé consistente con tu hijo

Una madre con su hijo leyendo en la computadora
Shutterstock

Intenta apegarte a una técnica hasta que te quede claro que no funciona para tu familia. Los expertos están de acuerdo en que la consistencia es clave para dar disciplina a un niño de cualquier edad, así que ir de una teoría a otra no permitirá que el proceso de establecimiento de límites funcione apropiadamente.

8. No asumas

Resiste la tentación de asumir que lo que funciona con uno de tus hijos funcionará con otro. Como cualquier padre de más de un hijo podría decirte, cada uno es único. Los castigos pueden ser muy efectivos con un hijo mientras que el otro necesitará que te quedes con él hasta que se tranquilice. Sé flexible y prueba diferentes cosas con diferentes hijos.

9. Toma en cuenta el estilo de tu compañero

Shutterstock

Cuando dos personas son padres del mismo niño, cada adulto debe esforzarse por tener consistencia con el otro con respecto a los límites. Por otro lado, los padres pueden tener estilos diferentes en el mismo sistema, y si se esfuerzan pueden complementarse.

10. Sé ambos

No te conformes con hacer a tu compañero un policía mientras que tú eres el otro. Aprecia la dualidad de la disciplina compasiva y efectiva. El policía bueno y el policía malo están en ti, listos para trabajar cuando sea necesario.

Etiquetas: ,
Continua artículo relacionado