Inmigrante convirtió su discapacidad en negocio y creó el Handinator (VIDEO)

Pedro González convirtió su discapacidad en negocio. Como pocos, él sabe y aplica muy bien ese viejo adagio que dice que “si la vida te da limones, aprende a hacer limonada”.

Desde su silla de ruedas y con un dolor constante las 24 horas del día, dice estar reinventando el mundo de la publicidad al convertir su silla en un valla publicitaria rodante.

Su vida cambió en un accidente automovilístico del que fue víctima en su natal Venezuela. González dice que el 27 de noviembre de 2010 un enemigo político impactó su auto y él quedó paralizado del pecho hacia bajo y sin la posibilidad de poder caminar.

“No camino, no puedo bailar, no tengo equilibrio, no controlo los esfinteres”, dijo González a MundoHispánico. “Yo desde el primer día del accidente, no sé por qué dije, ‘tengo dos caminos o me deprimo y me echo a morir; ¿qué gano con eso? o salgo a ganarme el mundo como siempre me lo he ganado'”.

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Convirtió su discapacidad en un negocio

Se le ocurrió, entonces, la idea de crear un Handinator que, como lo describe González, es una “una combinación entre ‘handicap’ (discapacitado, en inglés) y Terminator (el famoso personaje indestructible de ciencia ficción interpretado por Arnold Schwarzenegger)”.

Con el Handinator, González  convirtió su discapacidad en un negocio. “Una noche se me ocurrió esa idea y todos me decían ‘pero ¿cómo es eso? Explícame’; entonces a veces tenía que hasta dibujarlo”.

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González dice que tras el accidente tuvo que huir de Venezuela, un país altamente polarizado, y se arriesgó a venir a Estados Unidos a vivir sin seguro médico, consumiendo sus ahorros luego de vender todo lo que tenía para poder sobrevivir en el país sin la posibilidad de trabajar.

Así que puso todo su empeño en desarrollar su idea de Handinator, pero no fue nada fácil. Le tomó año y medio.

Pedro González en su handinator.

Varias personas le prometieron que lo ayudarían a modificar su silla, pero nunca ocurrió. Sin embargo,  su idea cobró vida gracias a Horacio José Fontana, un ingeniero eléctrico argentino que le ayudó a crear la nueva silla.

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Después de darle varias vueltas al asunto, ambos acordaron que una silla de baño era la solución.

“Involucramos la ingeniería mecánica, la ingeniería eléctrica, la ingeniería de diseño, de una idea loca que se me ocurrió”, dijo González.

La silla de baño se convirtió en la plataforma que sostiene dos televisores en donde se ven y se escuchan comerciales de sus clientes que han creido en la idea del Handinator.

Funciona en Brickell

Como González es hombre de negocios, antes de realizar el emprendimiento con su silla de ruedas, y que es algo tan sencillo como una valla publicitaria ambulante, hizo un estudio de mercado que le indicó que en Brickell, una de las zonas más afluentes de Miami, su negocio tendría mucho potencial.

El emprendedor hace dos recorridos diarios por  Brickell Avenue: desde el medio día hasta las dos de la tarde y otro de cinco a ocho de la noche en su silla de ruedas.

“Mal no me ha ido, pero necesito más clientes”, dice González que obtiene entre $ 60 a $ 100 semanales por cada cliente, a quienes promete que sus comerciales de diez segundos serán reproducidos entre 200 a 350 veces en una de las calles más transitadas de Miami.

“No ato a nadie a un sistema de publicidad de seis meses  de mensualidad, ellos pueden entrar y salir cuando quieran”, agrega González.

Otros Handinators

“Mi anhelo es ver a miles de Handinators por todos los Estados Unidos, pero hay que comenzar paso a paso y me gustaría empezar en las zonas con gran afluencia de visitantes como Miami Beach, downtown y Windwood en Miami”, dice González.  “Es una idea muy noble porque encaja muchas cosas, primero el trabajo para la personas con discapacidad, segundo un trabajo que en los EE.UU es A1, diría yo, porque aquí el que no se publicita está muerto”.

Desea encontrar una organización o una persona con quien asociarse  y que invierta en la modificación de más sillas de ruedas para crear puestos de trabajo.  Según Pedro, el costo de la modificación es de cinco mil dólares aproximadamente.

Hasta hace sólo dos semanas, González dice que tenía que empujar su silla de ruedas por toda la zona, lo cual requería un gran esfuerzo físico, hasta que uno de sus clientes le ayudó a comprar una extensión eléctrica que lo ayuda a movilizarse más fácilmente.

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“Bueno mi día es duro desde la cinco de la mañana hasta las 12 de la noche”.  Y es que fuera de su innovador negocio, González decidió estudiar diseño gráfico y por un año se dedicó a estudiar y trabajar sin parar, hasta obtener su diploma.

“Tenía que ir a la universidad, estudiar, preparar las cosas para el Handinator, cuando regresaba de trabajar en Handinator, tenía que hacer ejercicio porque sino hago ejercicio en mi condición es terrible; cuando vengo a ver, mientras me baño, que duro como media hora o una hora en ese proceso, estoy aterrizando en la cama como a las 11:30 de la noche”, dijo. “Yo siento que la vida es bella desde donde tu la veas, lo que tienes que tratar es siempre verla con optimismo”.

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