Alrededor de uno de cada cuatro de los 206,000 beneficiarios de TPS de estos tres países llegó a EE.UU. cuando tenía menos de 16 años y más de la mitad de salvadoreños y hondureños llevan más de 20 años en este país.

En los próximos meses, el gobierno de Donald Trump debe tomar la decisión de extender o acabar con el estatus TPS de estos grupos, y Donald Kerwin, investigador del Centro para Estudios Migratorios, argumenta que ha sido un programa “extremadamente exitoso”.

Los beneficiarios de este programa, recibieron y renovaron dicho estatus temporal  gracias a una decisión del gobierno de Estados Unidos sobre la imposibilidad de regresar a sus países por las condiciones existentes allá.

“El estatus TPS ayudó a estas poblaciones a integrarse en esta sociedad, han estado aquí por muchos años después de huir violencia o desastres naturales y no tenían mejor opción que la de escapar”, dijo Kerwin. “Este programa les permitió sobrevivir y más que eso, integrarse y progresar”.

Los salvadoreños, hondureños y haitianos también se han convertido en los padres de 273.200 hijos nacidos en los Estados Unidos.

Su participación en el mercado laboral es más elevada que la del estadounidense promedio y también que la del extranjero promedio. Entre el 81 al 88% están trabajando y están inmersos en varias de las industrias más importantes del país, agrega el reporte. Unos 27,000 son dueños de negocios y creadores de empleos.

El estudio concluye que los beneficiarios de TPS deberían recibir otra extensión y también la opción de obtener un estatus más permanente y eventualmente, ciudadanía.