Despiden a mexicana por insultar a víctimas LeBarón: “Les tocaba un destino peor que la muerte”

Insultar a las víctimas de la familia Lebarón que murieron en la masacre en México le salió caro a la directora de una revista mexicana.

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  • Justificar la muerte de las víctimas LeBarón le salió caro a directora de revista.
  • Tras insultar a la familia LeBarón, la mexicana ofreció una disculpa pública, pero no se retractó de sus comentarios.
  • “Ni tantita tristeza”, dijo la mujer tras los asesinatos de tres mujeres y seis niños de la familia LeBarón.

Insultar a las víctimas de la familia Lebarón que murieron en la masacre en México le salió caro a la directora de una revista mexicana, pues fue despedida.

La editora Pilar Montes de Oca, quien fungía como directora general de la revista Algarabía, fue despedida este viernes tras haber publicado el pasado 6 de noviembre en su cuenta de Twitter que no sentía “ni tantita tristeza” por la tragedia de la familia LeBarón a quienes dijo, “les tocaba un destino peor que la muerte”.

“Los socios de Algarabía queremos refrendar nuestro compromiso con los valores y objetivos fundacionales de la revista: la difusión de la cultura en el más amplio sentido (…) Siempre, evitando cualquier ofensa o controversia vana sobre temas de actualidad, coyunturales o sensibles”, escribió la revista en su cuenta de Twitter, según reseñó El Universal.

El cargo que ocupaba Montes de Oca será ocupado por Érica Juárez Jiménez, quien hasta ahora se desempeñaba como directora administrativa.

Este jueves, en medio de la polémica que generó su ahora exdirectora, la revista lanzó un comunicado en el que calificó como “desafortunadas” las expresiones de Montes de Oca, y aseguró que “pese a no compartir sus opiniones, que no representan el proyecto ni los fines de Algarabía” no dejaban de “respetarla como lingüista ni de menospreciar su talento como editora”.

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Los tuits de Montes de Oca en los que calificó a los integrantes de la familia LeBarón como “güeyes” que eran “delincuentes malditos, abusadores” y que por eso no le daba “tristeza que los hayan matado”, generaron una gran polémica en redes sociales, incluso algunos usuarios llamaron a un boicot en contra de la revista.

Montes de Oca no ha reaccionado al despido, pero ya ofreció una disculpa e hizo públicos datos como su teléfono celular para que la llamaran quienes quisieran entablar un diálogo sobre el tema, “sin insultos ni maldiciones”.

La directora que insultó a la familia LeBarón

En sus redes sociales, María del Pilar Montes de Oca Sicilia se presenta como una persona que “ama las palabras, pero (que) ama más las ideas”.

En su perfil en la red LinkedIn se muestra que es directora general y fundadora de la revista Algarabía desde el año 2001 y que también se dedica a dar conferencias que abordan temas como el lenguaje y el fomento a la lectura, el liderazgo, trabajo en equipo, emprendedurismo y el lenguaje incluyente, detalló El Universal.

Egresada de la carrera de Filosofía y Letras por la Universidad Nacional Autónoma de México, Montes de Oca Sicilia cuenta con varios libros publicados bajo el sello de Algarabía, como El Manual para Escribir Bien, Mitos de la Lengua, entre otros.

Aunado a eso, la lingüista cuenta con estudios de doctorado en el Instituto Ortega y Gasset de la Universidad Complutense de Madrid, España.

Fue el pasado 6 de noviembre cuando María del Pilar declaró que el ataque sufrido por miembros de la familia LeBarón no le provocaba “ni tantita tristeza”.

“Les tocaba un destino peor que la muerte”, declaró la escritora en Twitter, quien posteriormente ofreció una disculpa.

“Ya me hicieron pasar por ser una ‘hija de mil p%tas’, una psicópata come niños y desea su muerte. Yo me impresioné mucho al saber del culto de Ervil LeBarón, sus asesinatos, a su propio hermano, entre muchos más… Simplemente quise hacer patente que a veces pagan justos por pecadores y que las deudas de ese tipo se pagan caro”, señaló en un escrito difundido a través de esa misma red.

Comunidad despide a la última víctima en emboscada en México

Lebarón

Familiares y amigos se preparaban para enterrar este sábado a la última víctima de la emboscada de un cártel que se cobró la vida de nueve mujeres y niños estadounidenses de una comunidad de ciudadanos con doble nacionalidad en un rincón del norte de México, donde la presencia de las bandas criminales entre ellos ha sido un hecho inevitable.

Christina Langford Johnson saltó de su camioneta con los brazos en alto para mostrar que no suponía una amenaza para los agresores, pero recibió dos disparos en el corazón, explicaron los miembros de la comunidad. Su hija Faith Marie Johnson, de siete meses, fue hallada ilesa en su asiento de seguridad, reseñó AP.

Su entierro, el tercero en otros tantos días, culmina una demostración de duelo en una comunidad con lazos familiares muy estrechos en dos estados mexicanos y al otro lado de la frontera, en muchos estados occidentales de Estados Unidos.

El sorpresivo ataque ha hecho que muchos residentes de la pequeña comunidad agrícola de La Mora, establecida en el estado de Sonora por sus ancestros mormones hace décadas, se pregunten si deberían quedarse o huir de la amenaza del cártel.

El viernes, los cuerpos de Rhonita Miller y de cuatro de sus hijos fueron trasladados para su entierro desde La Mora, en Sonora, a Colonia LeBarón, en el vecino estado de Chihuahua, en una caravana de camionetas que recorrió el camino de tierra donde fueron asesinados.

Muchos residentes de las dos comunidades, que están a cinco horas de viaje por carreteras no pavimentadas, están emparentados. Se consideran mormones aunque no están afiliados a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y muchos tienen doble ciudadanía estadounidense y mexicana.

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Tres sencillos ataúdes de madera, uno de ellos con los restos mortales de la madre y sus mellizos de ocho meses, llegaron a un cementerio a kilómetro y medio (una milla) al este de Colonia LeBarón, junto a un camino rural flanqueado por campos de algodón. Fueron sepultados en tres tumbas cubiertas por carpas blancas que las protegían de las intermitentes lluvias.

Kenny Miller, el suegro de “Nita” Miller, dijo que era “como un ángel” y los niños “angelitos”.

Miller señaló que, ahora que los ojos del mundo están estas comunidades, espera que sus fallecimientos no sean en vano y sirvan para llamar la atención sobre lo que considera una preocupación a nivel nacional para miles de mexicanos, que lloran la pérdida de seres queridos muertos o desaparecidos ante una cifra récord de homicidios.

“Aquí hay terroristas”, afirmó. “Me gustaría que esto sea utilizado para la gente que no tiene voz (…)y creo que ‘Nita’ lo aprobaría sin reservas”.

 

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